El día que casi me queme con horas extra y la lección de Robin Sharma

A striking red Ferrari and an elegant white Rolls Royce parked outdoors, exuding luxury and elegance.
Foto: Mohit Hambiria / Pexels (CC0)

17 de septiembre de 2026, Asunción. Llegué a la oficina de Banco Regional a las 7:45 am y, sin darme cuenta, la pantalla del ordenador se convirtió en mi nuevo compañero de café. A las 8 pm ya había revisado tres informes, atendido dos llamadas de clientes críticos y redactado una propuesta para la junta de octubre. Cuando la luz de la calle se filtró por la ventana y vi el reflejo de mi cara cansada, pensé que la única salida era seguir trabajando hasta que el proyecto se cerrara. En ese momento recordé una frase que leí en El monje que vendió su Ferrari de Robin Sharma: “no te mates trabajando”. Ese párrafo me sacó del piloto automático.

Idea 1 – El mito de la productividad infinita. Sharma cuenta la historia de Julian Mantle, un abogado que abandona una carrera de 24 h / 7 d para buscar equilibrio. El autor dice que el éxito sostenible nace de “trabajar con intención, no por obligación”. En mi equipo, María Gómez, analista senior, había adoptado la “regla del micro‑descanso”: cada 90 min de foco, se levanta 5 min a estirar la espalda y mirar por la ventana. Desde que ella lo hizo, su rendimiento en el reporte trimestral subió un 12 % y sus niveles de estrés, medidos con la app “StressCheck”, cayeron de 78 a 45 en la escala de 0‑100.

Idea 2 – El 80/20 del tiempo. En el libro, Sharma sugiere aplicar el principio de Pareto al calendario: identificar el 20 % de actividades que generan el 80 % de resultados y proteger ese bloque. Revisé mi agenda de la semana y descubrí que solo 3 h de reuniones producían la mayor parte de los entregables. Al mover esas horas a la mañana, antes del almuerzo, gané 2 h libres para planificación estratégica. Un colega de la sucursal de Ciudad del Este, Luis Fernández, implementó la misma técnica y redujo su carga de horas extra en un 30 % en un mes.

Idea 3 – Ritual de cierre. Sharma propone cerrar el día con un “ritual de agradecimiento” de 5 min, anotando tres logros y una lección. Empecé a escribir en una libreta negra que compré en la tienda “Librería Bahía Libres” de Tres Arroyos. Después de la primera semana, mi sueño mejoró: pasé de dormir 5 h a 7 h y mi productividad matutina aumentó un 18 % según el seguimiento de mi app “RescueTime”.

Pasos para hacerlo hoy

  1. Define tu límite de trabajo: pon una alarma a las 7 pm que te recuerde cerrar la computadora.
  2. Programa micro‑descansos: usa el temporizador de tu móvil para levantarte cada 90 min y estirarte 5 min.
  3. Identifica tu 20 %: lista tus tareas de la semana y marca las que realmente mueven la aguja; protege esas franjas horarias sin interrupciones.
  4. Crea un ritual de cierre: en una hoja escribe tres cosas que hiciste bien y una que puedas mejorar; hazlo antes de apagar la luz.

Apenas lo probé esta noche y ya siento que mi cabeza está más ligera. No sé si será la primera vez que aplico una regla de Sharma, pero me gusta pensar que, por fin, estoy dejando de “matarme” por el trabajo y empezando a vivir con más intención.

Este pequeño experimento me recuerda que el éxito no se mide solo en cifras, sino en la calidad del tiempo que le regalamos a nosotros mismos.