Steemit Challenge Season 34 - Week 10 | Una pasión, un pasatiempo...
Mi pasatiempo favorito es la música: tocar el cuatro (el emblemático instrumento del pentagrama venezolano), cantar formal o informalmente y componer melodías. En realidad, alguna vez imaginé que esta afición se convertiría en mi profesión, sin embargo, la vida me condujo por otros derroteros y se quedó para siempre como una pasión que me llena de alegría y satisfacción, pero que no me aporta los imprescindibles recursos materiales para sobrevivir.
Desde muy temprana edad, en mis más antiguos recuerdos me veo anhelando tocar la mandolina, la guitarra o el cuatro, los cuales eran los instrumentos de cuerda que solían ejecutar los empíricos músicos de mi pueblo en sus memorables noches de parranda. Sentía una gran admiración por un tío, hermano de mi madre, que demostraba su maestría en este arte cada vez que visitaba el pueblo; jamás perdía de vista los movimientos de sus manos, mientras ejecutaba algún instrumento, debido a que se trataba de una magnífica oportunidad para aprender; todo cuanto le veía hacer, luego lo iba a practicar por mi cuenta.
Así fui aprendiendo, observando a los demás e imitando después las notas y el ritmo que marcaban con cada una de sus manos. Casi todos los músicos que tenía a mi alrededor, personas sencillas que jamás fueron a una escuela de música, me ayudaban, por supuesto, a perfeccionarme en estas actividades, con indicaciones precisas cuando me escuchaban tocar y con invalorables consejos para que continuara dominando este arte.
Fueron ellos los que me aseguraron que poseía las habilidades pertinentes para convertirme en un excelente ejecutante de cualquier instrumento: excelentes movimientos con la mano derecha, la que hace sonar las cuerdas; un buen oído para captar las sonoridades, así como elasticidad y dominio en los dedos que marcan las notas; pero alababan, sobre todo, la disciplina y el empeño que se evidenciaba en mí por dominar los instrumentos. Yo anhelaba, con toda el alma, estudiar música en una academia especializada, pero la comprometida economía familiar no alcanzaba para tales planes. Más adelante, cuando pude costearme esos estudios, mis mayores preocupaciones barajaban otras perspectivas, por lo tanto, hasta hoy continúo siendo autodidacta en estos menesteres.
Cuando llegué a la adolescencia, ya participaba en las grandes parrandas que organizaban los más connotados poetas y cantores de la región; además formé parte de algunas agrupaciones musicales que asistían a eventos más formales, siempre tocando el cuatro. Fue en esa época que comencé a crear mis primeras canciones. En un principio, eran melodías muy sencillas, estéticamente hablando, y basadas en el curioso anecdotario del pueblo; después, cuando adquirí mayor experiencia, las composiciones que realizaba fueron mejor consideradas y muchas de ellas se encuentran en la discografía de algunos artistas inscritos dentro de la música oriental venezolana.
Este pasatiempo ha estado, por supuesto, en todo momento ligado a mi vida. Al margen de los estudios, del trabajo y de otras ocupaciones ineludibles de mi trayectoria existencial, los instrumentos musicales y la composición de canciones siempre encuentran una oportunidad para manifestarse, para practicarlos y disfrutarlos con la ilusión y la alegría que despiertan en mi alma desde aquellos años de la niñez. Mientras ejercí la docencia, por ejemplo, junto a otros colegas, organicé un conjunto musical universitario que grabó dos discos; y esta misma semana, una agrupación de cantores de mi tierra me contactó para que formara parte de su próxima producción, en la cual incluirán cuatro de mis composiciones.
Para finalizar, les dejaré un video en en que canto de solista, acompañado por la agrupación "El parrandón Udo-Anzoátegui", una canción cuya letra y música son de mi autoría.





La música es una de mis artes favoritas. Cuando tenía 17 años aprendí a tocar el bajo (de forma básica), lo hice de forma autodidacta y recibiendo consejos de quienes sabían un poco más que yo. Junto con unos amigos formamos una banda de rock y llegamos a tocar en un par de oportunidades, fue un momento maravilloso en mi vida. Luego, la banda se desintegró, fui dejando de tocar y a día de hoy tengo años que no agarro un bajo o una guitarra, pero sin duda sigo amando la música.
Me encantó leer su participación, estimado amigo. Su pasatiempo es maravilloso.
Le envío un cordial saludo.
Bendiciones para usted.
#s34engagement
0.00 SBD,
8.58 STEEM,
8.58 SP
Congratulations, your comment has been upvoted by the booming03 team. Keep up the valuable comments.
Curated By: mahadisalim
Le aseguro que, si vuelve a tomar un bajo o una guitarra, recordará aquellos tiempos y después de una cuantas prácticas estará tocando de nuevo. Me ha sucedido que me olvido hasta por seis meses de los instrumentos, pero cuando escucho una canción que me guste mucho o me ronde en la mente alguna idea para una composición, debo obligatoriamente buscar el cuatro porque me urge tocar y cantar eso que me mantiene como inquieto.
Gracias por sus comentarios, amigo. Saludos.
Upvoted! Thank you for supporting witness @jswit.
Hello @cruzamilcar63, congratulations on making it to the STEEM TOP 75 list. We’re upvoting a post from one of the authors we selected from this list. Thank you for your valuable contributions to the platform with your successful work.
Gracias por sus amables consideraciones...
Le agradezco su apoyo.
Nació con la música en sus venas, más que todo descubrió su pasión al ver al tío hermano de su mamá tocando el cuatro y observando el movimiento de sus manos y fue alimentando la pasión, con el entorno musical y aprendiendo cada día más ese arte, al punto de formar en la Universidad donde trabajaba un grupo, donde se destacaba con lindas canciones en el Parrandón.
Tocar un instrumento musical es un arte muy lindo, que lleva alegría y crea un ambiente armónico, en la persona y al entorno que lo rodea.
Te deseo mucho éxito en la dinámica.
Cuando nos gusta algo desde temprana edad, se convierte luego en una pasión que practicamos y estudiamos de cualquier manera; no importa que las condiciones sean adversas, buscamos la manera de aprender y seguir desarrollándonos en ese arte.
Gracias por sus palabras, amiga. Un gran saludo.