Selchines
Hola a todos.
Este es un micro bien micro.
Tómenlo o déjenlo.
Que tengan buen día.
Selchines
Una contralto quasi basso y un basso profundo decidieron, tal vez en tiempos diferentes o a la misma vez, salirse del coro y lanzarse al agua.
Puedo asegurar que ambos se hartaron del mismo problema: ella estaba harta de de estar al final de la línea de contrabajos obligada a maquillarse con pigmentos y bases de violonchelo. Él, harto de ser usado en pocas ocasiones, siendo sólo la base y con pocos solos, apenas más que su hermana en la oscuridad.
En estado infante, todos los cantantes son más unas Delphinapterus. Sus voces blancas dan la posibilidad de que todo es posible. Al llegar a la pubertad, la fase Lagenorhynchus empieza antes de volverse más oscuros, volverse sólo blancos o ser umbrosos totalmente.
En el caso de nuestros protagonistas, se volvieron una especie nueva, con la que ningún profesor o compositor quiere trabajar.
En las aguas mundiales, usan sus voces normales. El elemento idóneo que transmite el infrasonido natural. ¡El líquido amniótico primordial!
Hartos de los favoritismos y los divismos, cantan las arias, los solos y las canciones populares sin maquillajes ni con órdenes para cerrar la boca cuando su turno supuestamente tiene que acabar. Naturalmente, respetan los compases para que ambos participen.
Tras las primeras ocasiones de intimidad, Basso esperaba que ella compartiera su mundo. Conocedor de la naturaleza femenina, aguardaba el momento en que ella le compartiera el cómo y el porqué había llegado al mundo marino y llegar a proyectar sus expectativas sobre su persona. Y, obviamente, él tendría la obligación de compartir cosas del mismo calibre.
El Basso notó que la Contralto quasi basso tenía su propio repertorio cuando él no estaba. Sus canciones estaban compuestas en idiomas muertos, versiones en desuso que apenas dejan dilucidar su significado moderno y glosolalias que varían según lo que salga.
En los momentos compartidos cuando no cantaban, ella guardaba un silencio total. Si él debía ir a otro espacio, no muy lejano ni por mucho tiempo, Basso la oía tararear apenas. Si en algún momento abría la boca, era para comunicar mensajes sobre los viajes, las salidas, la cartografía celeste y pelágica, la comida y la poca medicina que llegaran a necesitar y la ayuda que pudiera querer cuando sus capacidades físicas no son suficientes.
De las dificultades y fuerzas mentales se encargaría ella misma.
Los pocos momentos de intimidad que tenían eran casi igual de silenciosos que sus rutinas individuales. Los lapsus, las confesiones de tarde por la noche, los encuentros sexuales, los intersticios que dejan salir una incomodidad y el fastidio, destapan cosas ocultas por lo general.
El Basso no sabe que la Contralto quasi basso le da más espacio del que él pueda pedir. Ignora también que, al igual que Calpurnia Pisonis, ella ha soñado con su muerte. En las visiones, ella lo ve flotando de vuelta a la superficie, pútrido y deforme por la descomposición. Irreconocible.
Apenas se le ve ascendiendo, pero ella sabe que se trata de él, No necesita obligarse a mirar en sueños para saber que se tratsa del cuerpo que alguna vez amó.

Hola, me pareció interesante e ingeniosa la comparación de las voces humanas con los delfines. Confieso pensé que eran hermanos. Creo que una de las cosas más difíciles para muchos seres humanos es compartir los silencios.
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Es bueno saber cuándo callar y qué callar. El silencio no siempre es bueno.