Sorprender a la muerte

in Venezolanos Steem • 12 hours ago
El 02 de noviembre fue el Día de los Muertos. En esta fecha, las familias asisten a los cementerios a llevarles flores a sus difuntos y esperan a que caiga la noche para encenderles velas.

Mi hermana y yo dejamos de ir al cementerio desde hace como seis años, porque nuestros padres están enterrados en Puerto Santo y la carretera para allá, aparte de ser peligrosa, no está en buen estado.

Pero no dejábamos pasar la fecha por "debajo de la mesa", ya que los alumbrábamos en la casa y les rezábamos sus oraciones. Sin embargo, este año fue diferente.

El día viernes 30 de octubre, llegué del curso de pintura y cuando fui a ver cómo estaba mi hermana Agustina, la encontré en su casa con fiebre y cólicos. Ella, que no le gusta ir al médico, a pesar de ser enfermera, me dijo: "Estoy muy mal. Llévame para la clínica".

Prendí el carro y la llevé a la clínica donde ella trabaja. Cuando llegamos, la atendieron enseguida. Estaba muy deshidratada, tenía 40 grados de temperatura y los escalofríos estremecían todo su cuerpo.

Mi hermana es diabética. Además, tiene una enfermedad autoinmune:

Esta es una afección en la que el sistema inmunitario —que normalmente protege al cuerpo contra virus, bacterias y otros agentes dañinos— se confunde y ataca por error las células, tejidos y órganos sanos del propio organismo.

Además, este mes dejó el cigarrillo y le ha tocado lidiar con severas crisis de abstinencia.

Su cuadro clínico era delicado y complicado. La médico residente llamó a la especialista para que viniera a examinarla. Exámenes de laboratorio iban y venían.

Las enfermeras hacían todo lo que estaba a su alcance por atenderla. Pero, mi hermana no mejoraba. La fiebre no cedía ante los antibióticos. Lo más bajo que llegaba la temperatura era a 38.5.

Yo estaba desesperada. Mi hermana deliraba, debido a la fiebre que tenía. Llegó un momento en el que pensé que se moriría. Los nervios me atacaron y me dio una crisis de pánico, que ameritó que me pusieran calmantes.


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No quería alarmar a nadie. Yola está en Cumaná; Carlos, en Caracas. Solo tenemos cerca a mi hermana Rosita, entonces con mucha pena la llamé para que me auxiliara, ya que no quería dejar a mi hermana Agustina sola, mientras yo salía a comprar los medicamentos que le mandaban.

La noche del viernes fue terrible para mi hermana Agustina y para mí. El sábado llegó mi hermana Rosita a ayudarnos y yo vine a la casa a tratar de poner las cosas en orden y a preparar la comida que le iba a llevar a mi hermana.

Como suele pasar, al caer la noche del sábado 31 de octubre, Día de Halloween, mi hermana se descompensó nuevamente. De nuevo entré en pánico. En la calle había gente disfrazada de fantasmas y de muertos, y yo sentía la presencia de la parca a nuestro lado. Mi piel se erizó desde las seis de la tarde hasta bien entrada la madrugada; los nervios me causaban náuseas y tenía la tensión bajita.

Recé como nunca en mi vida, las enfermeras nos veían con lástima y desesperanza. Como a las cinco de la mañana llamaron a la internista para decirle que mi hermana estaba muy descompensada. La doctora llegó a las seis de la mañana a la clínica. La examinó y nuevamente mandó a hacer otros exámenes de laboratorio. Ella estaba sorprendida de que los antibióticos no lograran hacer efecto en el organismo de mi hermana.

Cuando llegó el día domingo 01 de noviembre, aún mi hermana tenía fiebre. La doctora le dijo que no le podía dar de alta, porque la fiebre no desaparecía. Por otro lado, mi hermana no pasaba bocado. Por insistencia de la doctora, trató de comerse un sandwich y lo vomitó; entonces la doctora recetó más suero, y le indicó un día más de hospitalización.

Así llegamos al día de los muertos, lunes 02 de noviembre, mi hermana amaneció sin fiebre, pero aún inapetente. La doctora le dijo que todo su organismo está debilitado y que no era conveniente darle de alta. Desde la ventana de la clínica veíamos a la gente ir al cementerio, nosotras nos conformamos con rezar y pedir a nuestros difuntos que protegieran a mi hermana.

El martes 03 de noviembre, mi hermana parecía otra persona. Se despertó y me pidió que la acompañara al baño, porque se iba a bañar, me pidió que viniera a la casa y le preparara un sandwich. Así lo hice. De la clínica a la casa es cerca. De modo que en media hora, ya mi hermana estaba comiendo, tenía buen semblante, me pidió una pintura de labio, porque quería verse bonita, y yo aproveché de tomarle esta foto para mandársela a Yola y a Carlos.


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Y esta es una historia real de como las ciencias médicas pueden vencer a la muerte. En la clínica hay un cuadro icónico que describe la frase antes dicha:


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A propósito de todo lo vivido, escribí en una hojita que tenía en la cartera este breve poema:

Hoy no me iré contigo
Aléjate de mí
Amontona tus huesos
y regresa con la giganta Hel
al lugar donde gobierna la desesperanza,
Aún hay color en mis labios
Aún hay en mis ojos la señal de la cruz
para librarme de tu guadaña
manchada de miedos y llantos.

Estuve ausente de la plataforma casi una semana. Agradezco a mis compañeras de @venezolanossteem que siempre estuvieron apoyándome. También a @weisser-rabe y @wakeupkitty. Ahora es mi cuerpo el que me pasa factura. Tengo migraña y vértigo. Pero ya eso pasará también.

Gracias por la lectura

Sort:  

Hola Sol.

Que terrible momento viviste esos días en el hospital, sé exactamente como se viven esos días, y sé exactamente lo que es un ataque de pánico por ver a un familia en una cama delicado.

Gracias a Dios todo pasó y tú hermana está mejor, y supongo que en casa para seguir mejorando con el favor de Dios.

Tú debes recuperarte, el cuidador aunque sea por pocos días, se cansa también y necesitas recuperar tus fuerzas.

Saludos y un abrazo para ti.


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Curated By: mahadisalim

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Amiga cuánto lo siento este terrible momento que vivió con su hermana pero gracias a Dios solo fue un susto y bastante grande, solo Dios metió su mano para ayudar a su hermana porque el cuadro clínico que nos describe fué bastante delicado, deseo que siga mejorando cada día, ya que ahora es usted la que podría enfermar ni Dios lo permita
Saludos

Así es, amiga. Realmente, pasamos un susto terrible. Además, por cábala, le tenemos miedo al mes de octubre, pues mi sobrino y el marido de mi hermana fallecieron ese mes. Así que rogábamos a Dios que ese mes pasara rápido. No sé si la mente también nos jugó una mala pasada. Lo cierto es que estamos contentas, porque ella está mejor. Por mi parte, estoy tomando pastillas y trato de estar tranquila para no empeorar mi cuadro.

Gracias por pasar. Un abrazo.

Querida amiga: Has pasado por muchas cosas y creo que te vendría bien tomarte un respiro y simplemente disfrutar de estar juntos.
Me identifico mucho con la historia de tu hermana, y también con eso de volver a sentirse bien de repente; lo mismo ocurre con los medicamentos que no surten efecto, y hay mucha gente que pasa por lo mismo.
Me siento aliviada y feliz de que se haya recuperado y, efectivamente, tiene una gran fuerza de voluntad, pero también un sistema inmunológico que funciona bien; de lo contrario, esto no habría sido posible.

Os mando a las dos un abrazo muy fuerte.

P. D.: Por cierto, me parece bonito que encendáis velas en casa en memoria de vuestros padres. Las velas, el incienso y las flores aportan positividad al espíritu, y eso también se aplica a los vivos.

🤗🍀❤️