Contrastes

Contrastes:



Imágen editada en fotogrid

Era una fría mañana, como lo han sido todas últimamente; el invierno se acercaba, los días de otoño estaban por terminar. Se dice que será un invierno muy frío, como nunca antes; pero en la ciudad de los olvidados ya están acostumbrados, los inviernos allí suelen ser duros, sin importar que tanto descienda o no la temperatura.

Se levantó de su cama, era una cama hecha de paja, la cual estaba repleta de pulgas y ácaros que le succionaban la poca sangre que le quedaba. Se vistió sus harapos, ropas gastadas y sucias; revisó su bolsillo, dos pequeñas monedas de cobre brillaron en su mano derecha, lo único con lo que contaba. Abrió la puerta de su antigua choza y se dirigió al centro de la gran ciudad.



Imágen del concurso

Caminó por largo rato mientras disfrutaba de la vista, grandes tiendas y restaurantes se mostraban frente a él, olores exquisitos llegaban a su nariz, risas y voces contentas se escuchaban dentro de esas estructuras de lujo.

Se paró frente a una vidriera que le llamó la atención, una mujer y un hombre disfrutaban de un banquete mientras tomaban un vino particularmente costoso. Reían y disfrutaban de la vida, como si los problemas para ellos no existieran.

"Algún día me gustaría estar ahí sentado, en ese lugar, disfrutando de la vida y de la buena comida", suspiró mientras los pensamientos inundaban su mente.

Le gustaba caminar y mirar, eso lo entretenía, pero también lo entristecía, porque se daba cuenta del contraste entre su vida y la de aquellos de la alta sociedad.

Por un instante sus ojos se empañaron un poco, su corazón se hizo chiquito, pero de pronto, un fuerte rugido lo devolvió a la realidad, era su estómago reclamando comida. Era hora de volver a casa, a su realidad, no sin antes pasar por la bodega, para gastar parte de su tesoro en duros panes de centeno.


Invito a los amigos @mile16, @mariami y @crisvera a unirse a la dinámica.

Saludos cordiales a todos.

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Qué hermosa tu historia, va entre la cruda realidad de quien no posee casi nada, aquellos que disfrutan de bienes materiales a su antojo, y todo eso enmarcado en la entereza de quien, aún con precariedad, sabe asumir su vida con dignidad. Me conmovió tu narración. Éxitos.

Muchas gracias, amiga.
Es una historia quizás un poco dura, triste; porque el hombre se encuentra en una situación muy difícil, mientras observa como otras personas viven entre el lujo, la opulencia y buenas comidas.
Quiere estar ahí, quiere ser uno de ellos, espera ser uno de ellos en algún momento, aunque aún no sabe cómo hacerlo, como llegar hasta allá.

Mientras tanto le gusta mirar esas vidas, perderse entre las risas y los exquisitos olores. Pensando en que en algún momento él podrá estar sentado allí, entre los ricos.

Saludos, amiga. Bendiciones para usted.

Muchas gracias por el apoyo.
Reciba un cordial saludo, estimada amiga.
Bendiciones.

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El protagonista de esta historia recorría los mismos restaurantes como quien mira a través de una vitrina todo lo que desea tener algún día. Pero, me pregunto: ¿Qué estará haciendo para lograrlo? Porque la contemplación no es suficiente para consolidar los sueños.

Me encantó leerte. Un abrazo.

Es lo que debería hacer, enfocarse en trabajar por lograr la vida que quiere. Pero es algo difícil para él, porque está sumido en la pobreza, casi llegando a la indigencia. El personaje debe remar mucho para llegar a dónde quiere, es posible, pero no será fácil para él; mientras tanto se "entretiene" viendo a los demás ser ricos y exitosos.

Gracias por leerme, estimada amiga
Bendiciones para usted.

Jeje. Conozco a muchos que no se motivan a actuar, y se conforman con ver a los demás hacer cosas y tener recompensas por ello. Pero, obviamente, quejarse también es una buena alternativa, jeje.

Una situación complicada... Pobre hombre, de verdad. Aunque, aún cuenta con ese par de "cobritos" quien al menos le sirve para esos duros panes de centeno: algo, siempre será mejor que nada.