Mi mamá me mandó a comprar un cuaderno y me gasté el doble en uno que dice «Essencialismo» en la tapa

Portada: Essentialism (Greg McKeown) / Open Library
El sábado a la siesta mi mamá me pidió que le comprara un cuaderno para anotar los gastos del almacén. Fui a la librería de la esquina, la de la calle Mcal. López casi 14 de Mayo, y volví con uno de tapa dura color mostaza que tenía escrito Essentialism en letras chiquitas. Ella me miró y me dijo, con razón, «te pedí un cuaderno, no un libro». Tenía razón. Pero bueno, ya que lo tenía en la mano lo empecé esa misma noche.
En resumen
El libro es Esencialismo: el camino disciplinado hacia lo menos, de Greg McKeown. La idea central, contada rápido porque si no no termino: no se trata de hacer más cosas ni de hacerlas más rápido, sino de distinguir las pocas que de verdad importan y aprender a decir no al resto. McKeown trabajaba como consultor y cuenta que llegó a un punto donde respondía correos a las 3 de la mañana y le decía sí a todo el mundo, hasta que un día su hija le preguntó si podía ir a una reunión con él y él le contestó que no porque tenía una llamada. Eso lo hizo parar.
El autor no propone una lista de tips. Propone una forma de pensar: si no elegís vos qué es lo importante, alguien más lo va a elegir por vos. Y esa frase me quedó dando vueltas toda la semana.
Lo que más me marcó fue el concepto de «the trivial many». McKeown dice que casi todo es ruido y solo unas pocas cosas son señal. Suena obvio escrito así, pero aplicado a la vida real es incómodo, porque implica soltar cosas que ya empezaste, compromisos que no querés romper, proyectos a medio hacer. Yo tengo tres cursos online empezados y ninguno terminado. Ese es mi «trivial many».
Aplicacion practica
Un ejemplo concreto que cuenta McKeown en el libro: un ejecutivo le pide consejo sobre cómo hacer para llegar a todo. McKeown le pregunta cuántas cosas hace por semana que nadie más podría hacer en su lugar. El tipo se queda callado. La respuesta era: casi ninguna.
Eso me pegó fuerte porque en mi trabajo (doy clases particulares de matemática a chicos de secundaria, tres tardes por semana) yo también hago un montón de cosas que podría delegar o directamente no hacer. Preparo material que después no uso. Respondo mensajes de padres a las once de la noche. Me anoto en cursos de capacitación que nunca abro.
La traducción práctica del esencialismo, según lo que yo entendí, es esta: antes de decir sí a algo, preguntarte si esa cosa te acerca a lo que vos decidiste que importa este año. Si la respuesta no es un sí claro, es un no.
Mi consejo
Te lo recomiendo si sos de esas personas que terminan el día agotada y con la sensación de no haber hecho nada importante. A mí me pasaba, che. Y no es que ahora sea otra persona, pero empecé a soltar cosas y se siente distinto.
Si el tema te interesa y querés algo más filosófico, buscá «La sociedad del cansancio» de Byung-Chul Han. Es cortito, denso, pero te explica por qué vivimos corriendo. No es autoayuda, es más bien un diagnóstico incómodo.
Pasos para ponerlo en practica
- Anotá en el celular, en una nota, las tres cosas que de verdad te importan este mes. No más de tres. Si son siete, todavía no elegiste.
- Cada vez que te llega una propuesta nueva (un curso, un favor, un plan), esperá 24 horas antes de responder. McKeown insiste en eso: el sí apurado es el que después te ahoga.
- Revisá cada viernes, en diez minutos, si lo que hiciste esa semana tuvo que ver con tus tres cosas. Si no, no es culpa tuya, es información.
- Elegí una cosa para soltar esta semana. Una sola. Puede ser un grupo de WhatsApp, un curso abandonado, una reunión que no te aporta nada. Decilo y listo.
No sé si el cuaderno mostaza va a terminar lleno de listas o va a quedar en el cajón como los otros. Pero la frase de McKeown sobre elegir antes de que elijan por vos me la voy a acordar por un buen tiempo.