SOBRE EL SILENCIO (ECOS DEL HAIKÚ)

SOBRE EL SILENCIO
(ECOS DEL HAIKÚ)
Sorpresivamente me entero, que el Haikú tiene su día. El Haikú la forma estética por excelencia de la poesía japonesa; de la que Jorge Luis Borges dijo “fija en unas pocas sílabas, un instante, un eco, un éxtasis”.
En tres palabras encierra el bardo argentino, todo el sentido filosófico y poético de una poesía, cuyo origen estuvo vinculado a lo sagrado, a lo religioso manifestado en el rito, el canto.
El Haikú es como una entrada a lo maravilloso, a lo sorprendente: “Vierte en el lago / una copa de vino / y el sol se extinguirá” (Georges Seferis). Es un viaje a la eternidad, como lo afirmara Matsou Basho en su imprescindible diario “Sendas de Oku”. Es un momento de iluminación o satori, “que despierta, a la par que emoción estética, el sentido de la más profunda representación de lo real” (Gustavo Pereira). Lo real se toca, pero se trasciende en el último verso del poema, como un chispazo, un despertar y por qué no, una revelación.
Realmente, las palabras previas constituyen un preámbulo, a mi humilde homenaje al Haikú en su día, aunque un poco tardío, puesto que su día fue el 17 de abril de este año en España, más no como un día universal, sino local, al que me uno por mi amor a la poesía. Los textos siguientes dan testimonio de este homenaje.
Luz y pájaro
la mañana irrumpe
sobre el silencio
Miro el estanque
la luna se ha ido
queda el deseo
¡Hojas erguidas!
Bajo su sombra un haikú
un universo
Corto camino
aparente en la luz
y yo indeciso
Algarabía
de aves que inundan:
¿Soles y sueños?
¡Llegada de luz!
Entre una rama apenas
un sol despierta

Miro al girasol
extendido en su sombra
largo el camino
Tanto encanto
el camino inspira
Senda de luna
Puerta de invierno
gota tras gota inunda
alba y sentido
Invierno sobre
la hoja blanca que escribo
escarcha y haikú
Mi barca parte
Mi padre en la memoria
río del cielo
Sólo pájaros
la mañana anuncia
Otros silencios
¡Tiemblan mis pies!
Quietud del verano
si no lo alcanzo
Hojas que caen
de un verano ardido
verde la ausencia
Asís de viaje
Su mirada es lirio
más su blancura
Cantar de aves
sobre el tejado frío
Yo el durmiente
Sueño que viajo
tras tu vestido blanco
noche de invierno
Largo verano
de hojas secas que inundan
¡Embrujo en la luz!