Leí el libro que dice que las personas felices hacen una sola cosa distinta (y no es meditar)

The 7 Habits of Highly Effective People Stephen Covey
Foto: Kampus Production / Pexels (CC0)

Ayer a la tarde, en la sala de espera del dentista, me puse a leer un libro que tenía hace meses en el celular sin abrir. Se llama Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen Covey. Estaba en la parte de los «victimismos» y me quedé pensando en una compañera de trabajo, de la oficina de Asunción, que siempre dice que nadie la valora. Leí dos páginas y me di cuenta de que yo hago lo mismo con otras cosas.

En resumen

El libro de Covey, publicado a fines de los 80, no es de autoayuda liviana. La idea central que me quedó dando vueltas es la del círculo de preocupación y el círculo de influencia. Covey dice que gastamos casi toda la energía en cosas que nos preocupan pero que no controlamos (el tráfico de la mañana, lo que dijo un compañero, el precio del dólar) y muy poca en lo que sí está a nuestro alcance. Y que las personas que se sienten bien con su vida no son las que tienen menos problemas, sino las que concentran su energía en ese segundo círculo, más chico pero real.

Eso lo leí en la página de los primeros hábitos, donde habla de ser proactivo. No es la proactividad de manual de oficina que te venden hoy. Es otra cosa: asumir que entre lo que te pasa y cómo reaccionás hay un espacio, y que en ese espacio está tu libertad. Covey lo contó con el ejemplo de Viktor Frankl en el campo de concentración, que es fuerte pero real.

Aplicación práctica

Lo probé con algo concreto. Hace unos días me enteré de que no salí en una lista de personas que iban a capacitarse en el trabajo. Mi primer instinto fue el de siempre, mandar un audio de tres minutos a mi hermana quejándome. Antes de mandarlo me acordé del círculo. Anoté en un papel: ¿qué puedo hacer yo? Pude pedirle a mi jefa diez minutos para preguntarle qué me faltaba. Lo hice el martes y me dijo algo que no esperaba: que no me enteré porque el correo me había llegado a spam.

No es magia. Pero ese cambio de foco, de «me hicieron» a «qué hago con esto», me sacó de un pozo de dos días en una tarde. Eso es lo que Covey llama ser proactivo, y en la práctica es más chico de lo que suena.

Mi consejo

Te lo recomiendo si estás en una etapa de queja constante, de esas que no te dejan dormir. No es un libro para leer de un tirón, tiene partes densas y algunas referencias a la religión del autor que a mí personalmente me costaron. Pero el primer hábito solo ya vale el precio. Si querés algo más corto y directo sobre el mismo tema, El poder de los hábitos, de Charles Duhigg, es un buen complemento: explica el mecanismo, y Covey explica para qué usarlo.

Pasos para ponerlo en práctica

  1. Esta noche, agarra una hoja y hacé dos columnas: lo que te preocupa y lo que depende de vos. Cinco minutos, nada más.
  2. Elegí una sola cosa de la segunda columna y hacela mañana antes del mediodía. Una. No tres.
  3. Cuando te agarre el impulso de quejarte, anotalo en el celular en una nota rápida. Revisala el viernes y vas a ver el patrón.
  4. Copiá una frase del libro en un papel y pegala donde la veas todos los días.

Ojo con esto: no se trata de no enojarse nunca. Se trata de elegir dónde poner la energía. A mí me sigue costando, igual te digo.