Mi compañera de trabajo me dijo que se levanta a las 5 y casi le contesto mal

The 5AM Club Robin Sharma
Foto: Suzy Hazelwood / Pexels (CC0)

El viernes, en la cocina de la oficina, una compañera me contó que se levanta a las 5 de la mañana todos los días. Yo estaba con mi segundo café y le dije, medio en broma, que eso era para gente sin vida. Se rió y me prestó un libro. Lo terminé el sábado a la noche.

En resumen

Se llama La magia del orden... no, perdón. El libro es El club de las 5 de la mañana, de Robin Sharma. La idea central es simple: cómo arrancás el día condiciona todo lo demás. Sharma propone un método al que llama la "fórmula 20/20/20": veinte minutos para moverte, veinte para reflexionar o escribir, y veinte para aprender algo. Todo antes de las 6.

Lo que me enganchó no fue el horario en sí. Fue una frase que leí y subrayé dos veces: que uno no gana horas levantándose antes, gana claridad. El autor insiste en que la mayoría arranca el día reaccionando —al celular, a los mensajes, a lo que otro necesita— y recién a media tarde tiene un pensamiento propio.

Sharma cuenta la historia de un millonario ficticio, Riley, que le enseña esto a un personaje que está en la lona. Es medio novela, medio manual. A mí esas parábolas me suelen dar fiaca, pero acá funcionan porque el tipo no promete milagros: promete una hora al día para vos.

Aplicación práctica

El ejemplo que más me sirvió no es de un CEO famoso. Es el de la propia compañera. Ella no corre maratones ni medita una hora: se levanta, se prepara un mate, escribe tres cosas que quiere hacer en el día y lee diez páginas de algo que no sea trabajo. Eso es todo. Lleva ocho meses haciéndolo y dice que ya no negocia ese rato con nadie.

Yo probé algo parecido el domingo. Me levanté a las 6:30 (no a las 5, tampoco me voy a mentir), me tomé un café sin mirar el teléfono y anoté en una hoja las dos cosas que de verdad me importaban esa semana. Tardé quince minutos. La diferencia no fue épica, pero terminé el día con la sensación de haber decidido algo, no de haber reaccionado a todo.

Mi consejo

Te lo recomiendo si sos de los que sienten que el día se les va de las manos antes del mediodía. No lo leas como un mandato de levantarte a las 5 en punto: Sharma mismo aclara que lo importante es el bloque de una hora, no la hora exacta. Y si te interesa el tema de los hábitos desde otro lado, agarrá Hábitos atómicos de James Clear, que es más práctico y menos narrativo.

Aviso honesto: el libro tiene un tono motivacional que por momentos cansa. Hay páginas que parecen un discurso de conferencia. Igual te digo, el método queda.

Pasos para ponerlo en práctica

  1. Elegí un bloque de 45 minutos, no una hora. Es más fácil sostenerlo y no te sentís fracasado el primer día.
  2. Dejá el celular en otra habitación la primera media hora. En serio, en otra habitación.
  3. Dividí el bloque en tres: 15 minutos de movimiento (caminar sirve), 15 para escribir cómo estás, 15 para leer algo que te interese.
  4. Anotá en un cuaderno, cada noche, si cumpliste o no. Una letra alcanza.
  5. Revisá el viernes si esa hora te cambió algo. Si no, cambiala de lugar, no la elimines.

Lo que me quedó dando vueltas es que ella no se levanta temprano para ser productiva. Se levanta temprano para estar despierta cuando el día todavía no le pidió nada.