Errores que llevan a la fractura de cadera

in #fisioterapia14 days ago

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Errores más frecuentes en la mediana edad que pueden aumentar el riesgo de fracturas de cadera


Llegar a la mediana edad sin prestar suficiente atención al cuidado del esqueleto es una imprudencia común con consecuencias graves. Un reportaje publicado por The Telegraph, basado en las recomendaciones de especialistas en enfermedades metabólicas óseas, advierte sobre esta falta de prevención. Las secuelas suelen manifestarse años después, cuando una fractura de cadera provoca una pérdida drástica de movilidad y un proceso de recuperación lento y complejo.

La Dra. Judith Bubbear, consultora en enfermedades metabólicas óseas del Royal National Orthopaedic Hospital de Londres, destaca la gravedad de esta lesión en adultos mayores. Según explica la especialista, la mayoría de los pacientes no logra recuperar la funcionalidad física previa. Con el paso del tiempo, la densidad mineral ósea disminuye de forma progresiva. Además, muchas familias comienzan a buscar residencias de ancianos cuando sucede una fractura con mala recuperación. Por ello, resulta crucial identificar y corregir a tiempo los hábitos erróneos que aceleran este deterioro.

La pérdida progresiva de densidad ósea


El esqueleto experimenta cambios continuos que no son perceptibles a simple vista. A partir de los 30 años, la densidad mineral de los huesos se reduce aproximadamente un 1 % cada año. En el caso de las mujeres, este proceso puede acelerarse intensamente durante la perimenopausia por la caída de los estrógenos, una hormona clave para conservar el tejido óseo.

La fragilidad ósea representa un verdadero desafío para la salud pública. Se calcula que en el Reino Unido una de cada tres mujeres y uno de cada doce hombres sufrirá una fractura de cadera a lo largo de su vida. Ante este escenario, la Dra. Bubbear remarca que la prevención debe comenzar mucho antes de sufrir una caída. La adopción de pequeños cambios en la mediana edad es vital para mantener la solidez de la estructura ósea.

Confiar únicamente en suplementos minerales


Un error recurrente en la mediana edad es asumir que las píldoras de suplementos reemplazan una vida saludable. El calcio fija la estructura del hueso y la vitamina D favorece su absorción. No obstante, estos preparados no brindan un escudo absoluto frente a las lesiones.

Un estudio publicado en el British Medical Journal, que evaluó a casi 154.000 personas, reveló que el consumo exclusivo de suplementos de calcio o vitamina D aporta escasa o nula protección contra caídas y fracturas en la mayoría de los adultos mayores. Aun así, la Dra. Bubbear aclara que la vitamina D sigue siendo indispensable. Aconseja un aporte de 10 microgramos diarios (400 UI), pues la falta de exposición solar provoca insuficiencias en buena parte de la población. Respecto al calcio, una dieta equilibrada rica en lácteos o alternativas adecuadas resulta suficiente.

Abandonar el ejercicio de fuerza y mantener un vida sedentaria


La falta de actividad física accelera el deterioro del hueso de forma notable. Los ejercicios de fuerza generan un estímulo mecánico que estimula la regeneración ósea y fortalece la masa muscular, elemento esencial para estabilizar el cuerpo. Dado que la mayoría de las fracturas suceden tras un impacto, tener músculos firmes ayuda a reaccionar mejor ante un tropiezo y evitar caídas destructivas.

La Royal Osteoporosis Society recomienda realizar entre 20 y 30 minutos de ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana. Actividades como sentadillas, pilates o tai chi resultan idóneas. Asimismo, conviene romper las largas jornadas sentados caminando o subiendo escaleras de forma habitual.

Consumo excesivo de alcohol y dietas restrictivas


El alcohol en exceso perjudica de forma directa la salud ósea y aumenta las probabilidades de sufrir accidentes. Las investigaciones demuestran que el consumo elevado reduce la formación de masa ósea y dificulta la correcta absorción de los nutrientes clave. Por otro lado, las dietas extremas que reducen drásticamente las calorías eliminan proteínas y minerales esenciales. Para proteger el esqueleto, conviene incluir en la dieta verduras de hoja verde como brócoli o col, ricas en calcio y vitamina K.

Pasar por alto los factores de riesgo y omitir revisiones


La densitometría ósea DEXA es la prueba médica de referencia para valorar la densidad del hueso y diagnosticar osteoporosis. Aunque no existe un cribado masivo para toda la población, las personas con factores de riesgo deben consultar con su médico para realizarse este examen. Entre los principales factores de riesgo destacan los antecedentes familiares, el bajo peso corporal y haber sufrido fracturas previas tras golpes leves. Detectar la pérdida de masa ósea a tiempo permite aplicar tratamientos eficaces para frenar el deterioro. Y así evitar el ingreso en una residencia de mayores en el futuro.

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