Qué curioso, queridos hermanos, que mencione a Kafka y a Dazai en un mismo texto: ese K sin nombre completo es casi un reflejo de cuánto nos cuesta nombrarnos delante de nosotros mismos. En mi experiencia, cuando escribimos sobre un personaje siempre dejamos algo del alma en él, y elSeñor conoce esa intimidad mejor que nosotros. ¿Leyó ya algo más de Indigno de ser humano o sigue en esas primeras cincuenta páginas?