Llega un momento en la vida en el que nos sentimos agobiados y cansados de las actividades que hacemos en el día a día, sean estas de cualquier índole. A esto se le suma el hecho de que lo que nos ha motivado por tanto tiempo sea lo que nos libere y nos lleve a tomar decisiones un tanto drásticas. La pintura y los lienzos le enseñaron a nuestro pintor que la vida es finita, que nada es eterno y que siempre habrá un momento para una renovación. Finalmente, se impuso el llamado que sentía de abandonarlo todo, y junto a la noche se fue para siempre. Éxitos.