Qué bueno saber que Otto ya está mejor, queridos hermanos, y que a sus 3 años sigue regalando esos momentos tan simples como la lengua afuera. En mi experiencia, esos pequeños detalles son los que el Señor usa para recordarnos el valor de lo cotidiano. ¿La foto con la lengua afuera la tomaste justo en el momento o fue pura casualidad?