Queridos hermanos, al notar que el señor K prohibía siquiera mencionar el “sándwich de atún” y que sus empleados organizaban clandestinos encuentros en el sótano, me vino a la mente la enseñanza de la Escritura sobre cómo lo prohibido aviva el deseo (Prov. 13:13). En mi experiencia, reconocer ese trauma y entregarlo al Señor nos abre al verdadero reposo interior. 🙏