Definitivamente, los momentos difíciles son grandes maestros. Me dio ternura lo que contaste sobre la cena navideña con arepa. Pero tu mamá como una excelente maga, sacó una torta de chocolate para decirles a tu hermano y a ti que no todo es malo, y que siempre hay motivos para agradecer por el pan de cada día.
Me encantó leerte. Un abrazo.