Lo que va de 2026
Hola a todos.
¿Cómo están? Esta es mi participación al concurso Lo que va de 2026.
NOTA IMPORTANTE: no invité a nadie porque, aunque invitaba a usuarios activos, estos rara vez respondían o no lo hacían.
Lo que va de 2026
Intro:
Ya vamos por el mes de agosto y, antes de continuar, quiero darle el pésame a todos aquellos que hayan perdido familiares, conocidos o amigos en el terremoto del 24 de Junio. Yo sentí la segunda y última sacudida por aquí en Cumaná y las imágenes y videos de antes, durante y después del evento son de pesadilla.
Nada de lo que yo diga o escriba servirá para ayudar a nadie.
Ahora sí, el post…
A finales del año pasado, me prometí a mí misma que no tendría expectativas del 2026. Esto no es por amargura ni por fastidio, sino porque yo sé en qué situación estamos y que pedir lo básico, era pedir demasiado y que pedir demasiado era sinónimo de estar desconectado con la realidad.
A modo de terapia y para manejar mejor la vida diaria, debía practicar el agradecimiento. Esto para mí tenía sentido porque esta práctica ayuda a soportar la incomodidad y las carencias que se sufran en el momento y el lugar en que uno se encuentre, pero como estamos en Venezuela, más bien parece que, en vez de aprender a ser agradecidos con lo que sí tenemos y aceptar lo que no hay en el momento, lo que hay que hacer es huir de aquí mientras se tiene lo que se tiene y luego conseguir más cosas antes que la próxima catástrofe, accidente, evento natural nos quite lo que ya hay.
Cuando vi las noticias del terremoto, sentí dolor no sólo por las muertes sino también porque sé en cuánto están los precios de las casas tanto para ser el dueño de una como para vivir sólo en calidad de arrendado. Las personas que ahora duermen en tiendas de acampada en la calle, en grupos para protegerse de los ladrones de a pie, están peor que antes del terremoto. Si ya tenían otros problemas, el siniestro natural no hizo más que complicarlo todo.
En donde vivo, el servicio del agua colapsó. Desde la segunda semana de febrero de este año que la gente vive esperando los camiones cisterna, cargando cuñetes y botellones de agua tratada y no tratada, potable o no, para usarlo para hacer sus tareas del día. El acto de bañarse uno mismo o a las mascotas, lavar los platos y la ropa, limpiar los baños y la casa está condicionado a la cantidad de agua disponible en el momento. Si uno planeaba ir a trabajar, ir al médico o lo que sea, debe cancelar porque justo ese día y a esa hora en la que debía estar en otro sitio, llegó el camión con el agua y es más importante reponer el líquido y hacer la limpieza en vez de ir a atender cosas que también son importantes, pero que es mejor postergar para no vivir en la suciedad.
Otra cosa que condiciona nuestras vidas, son los apagones. Esto es, literal, cuando no es una cosa, es la otra y si no es otra, es algo más.
Con todo esto confirmo que, no tener expectativas para el 2026, fue una buena idea, pero no nos pudo salvar de lo que vino después. De haberlas tenido, me sentiría peor.

Sin duda ame tu publicación!!! Definitivamente en Venezuela estamos de una situación dura a una peor, por dónde vivo desde enero me envían agua, así que sé exactamente lo que dices pues lo vivo en carne propia, cualquier actividad que implica gastar agua duele en el alma y no exagero!!
Entre los embates de la naturaleza, los cortes eléctricos, el dólar por los cielos, las criptomonedas que no quieren subir y el agua, nos está complicando bastante la vida!!! Así que me encanta la manera en que decidiste ver este año, creo que debo seguir tu ejemplo para el 2027 y no es pesimismo, es vivir en Venezuela!!
Tienes la entrada número 02
Desde un tiempo para acá, no dejo de pensar en formas de ganar dinero, en rutas alternativas para conseguir agua, en cómo eliminar gastos, así que no había ni hay todavía manera de sentir optimismo.
Cuesta soltar las expectativas, pero si lo haces te sentirás un poco mejor.
Saludos.