Amiga, usted y su esposo tuvieron un acto de amor y de generosidad con ese niño que se encontraba en situación de calle. Es cierto, en casi todos los restaurantes los empleados no permiten que personas como ese niño visiten el lugar; incluso he visto que a veces personas de buen corazón invitan a la gente sin hogar a sentarse con ellos a comer y los encargados no lo permiten. Entonces las personas se terminan yendo del restaurante muy malhumoradas después de discutir con los empleados.
Yo siento que la generosidad se ha perdido en gran medida, como país debemos recuperarlo.
Fue un gusto leerla.
#s34engagement