Mi Padre: Presidiario y Masón (parte 1)

in #masoneria18 days ago

Mi Padre: Presidiario y Masón (parte 1)

  1. Gustavo Javier Morduhay fue preso y pertenece a la Masonería.

1.1. Vaya desde ya una síntesis del presente: es una descripción biográfica de la persona que la secta de la Masonería ha hecho de mi padre. Lo que haya sido de mi padre como persona en tanto persona, como toda secta (y la masonería es una muy eficaz), ha sido borrado y reescrito. Por lo tanto, quien lea estas líneas, no estará leyendo una biografía particular, sino que terminará por enfrentarse a una descripción conceptual de lo que es un masón, en tanto miembro de la secta-mafia de la Masonería.

  1. Gustavo Morduhay nace en 1949, en Argentina, hijo de Amelia Fernández y Gerz Morduhay. Creció en Vicente López, provincia de Buenos Aires, Argentina. Concurrió a un colegio técnico donde no se graduó. Lo notorio de haber concurrido a un colegio técnico, habiendo elegido la orientación de técnico-químico, es que los colegios técnicos, en aquellos años mayoritariamente de concurrencia masculina, fue y siguen siendo un ámbito muy favorable para encontrarse con hijos de la masonería y nóveles masones.

2.1. Justamente durante su adolescencia, es probable que se haya unido a la masonería. Tal como figura en otro texto (https://steemit.com/masonry/@sjmorduhay/mi-padre-pertenece-a-la-masoneria-y-yo-no, punto 1.1). Para resumir, esto implica que habría entrado en la masonería a través de convertirse en violador. Concretamente, utilizando drogas u hormonas para violentar la voluntad de la chica. Esto es el mecanismo estándar para los hijos de miembros de la masonería y para el reclutamiento en lo colegios, especialmente, como hemos dicho, los industriales y los colegios nacionales. Justamente, las drogas u hormonas para llevar a cabo, así como el protocolo para hacerlo, es suministrado por la secta-mafia, y constituye la deuda inicial con la cual esta (como todas las organizaciones coercitivas) consigue la lealtad forzada de su novel recluta.

  1. Como hemos dicho más arriba, mi abuelo paterno, el padre de Gustavo, se llamaba Gerz. Según mi padre, que hablaba poco de él, era inmigrante de la región de Rumanía. Siguiendo su mismo relato, vino en un barco de polizón. Tuvo la buena suerte de saber algo de química práctica y pudo terminar estableciendo una pequeña fábrica de productos químicos para tintorería. La fábrica prospero y les permitió vivir en la acomodada localidad de Vicente López y hacerse miembros de un tradicional club social y deportivo. Mi padre fue un asiduo miembro de éste club y en él, junto a otros, ejerció muchas de las prácticas (la mayoría criminales o anti-éticas) de los jóvenes masones.