Un recibo de luz doblado en cuatro en el bolsillo del pantalón
Tengo un recibo de la ANDE doblado en cuatro en el bolsillo de atrás desde el martes. Lo metí ahí sin pensarlo, después de pagarlo en la boca de cobranza de la avenida, y ahora cada vez que me siento lo siento crujir. No lo tiro porque todavía no decidí si me da rabia o lástima.
El número que tiene impreso no es ninguna locura, pero comparado con el de hace un año sí. Y la explicación que me dieron en la ventanilla fue la de siempre: ajuste tarifario, costo de generación, no sé qué más. Salí sin entender del todo.
Lo que sí entendí lo leí hace unos días en un cable sobre la reunión de la Mesa Política en Casa Rosada, donde se sentaron a analizar justamente la situación económica y política internacional. Me llamó la atención el orden de las palabras: primero lo económico, después lo internacional. Como si lo de afuera fuera el clima y lo de adentro la cosecha.
Y algo de eso hay. La energía que consumimos acá no la fija Asunción, la fija el precio internacional del petróleo, la cotización del dólar, y ahora también las decisiones de aranceles que se toman a miles de kilómetros. Cuando un país grande sube un impuesto a la importación, el barco cambia de ruta, el flete se encarece, y ese sobrecosto llega hasta la factura de la luz de un barrio de Luque. Traducido a guaraníes, es lo que me pasó a mí con este papel doblado.

Foto: Atlantic Ambience / Pexels (CC0)
Eso es todo.
Lo curioso es que el recibo tiene impreso un consumo que no cambió. Mismos artefactos, mismas horas de ventilador, misma heladera vieja que ya debería cambiar. El kilovatio-hora es el mismo kilovatio-hora. Lo que cambió es cuánto vale ese kilovatio en el mercado de afuera, y eso sí que no lo controlo ni yo ni el funcionario de la ventanilla.
La reflexión que me queda es medio incómoda. Nos pasamos discutiendo quién tiene la culpa de los precios acá adentro, cuando buena parte del número viene de una mesa de negociación en otro hemisferio, con gente que no sabe que existe Luque. No es consuelo, es geografía económica.
Y ojo con esto: no digo que no haya margen local, digo que el margen es más chico de lo que la discusión política sugiere. La lección que deja, si hay alguna, es que conviene leer el recibo completo y no solo el total. Ahí arriba, en letra chica, está la parte que se decidió lejos.
Igual te digo, el papel sigue en el bolsillo. Capaz lo guardo hasta el mes que viene y comparo.