El concurso de la SNC sobre 20 años de políticas culturales me hizo mirar los números del sector
Esta mañana, mientras leía el portal de la Secretaría Nacional de Cultura, vi el anuncio del concurso de artículos académicos para evaluar dos décadas de políticas culturales. El hito toma como punto de partida la Ley 3051 de 2006, la normativa que creó la SNC y buscó ordenar un sector históricamente postergado.
Al revisar las cifras de estos años, la realidad paraguaya muestra claroscuros evidentes. Según datos oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas, la asignación presupuestaria para el rubro cultural no ha superado el 0,3% del Presupuesto General de la Nación en los últimos ejercicios fiscalizados. En cuanto a la distribución territorial, los informes del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes reflejan que en Asunción y el Departamento Central se concentra más del 60% de los proyectos financiados. Esto demuestra una brecha considerable con los departamentos del interior, donde la infraestructura pública es prácticamente inexistente.
El avance más claro desde 2006 se observa en la formalización de colectivos independientes. Quince años atrás, las iniciativas barriales dependían en un 90% de rifas o apoyos de embajadas extranjeros. Con la implementación del programa Puntos de Cultura, varias organizaciones comunitarias acceden a adjudicaciones de entre 10 y 15 millones de guaraníes para la compra de equipamiento técnico y talleres. No son montos elevados, pero permiten sostener redes de trabajo en zonas periféricas del área metropolitana.

Foto: Osviel Rodriguez Valdés / Pexels (CC0)
Sin embargo, la falta de continuidad administrativa frena el crecimiento de mediano plazo. Cada cambio de gestión suele restar dinamismo a proyectos archivísticos clave, como la digitalización de documentos en el Archivo Nacional de Asunción o los programas de preservación del patrimonio arquitectónico. Sin indicadores estadísticos continuos, resulta difícil calcular con precisión el impacto real de la economía creativa en el mercado laboral local.
Si gestionás un proyecto cultural o social, te sugiero sistematizar la documentación administrativa hoy mismo. Revisá las convocatorias vigentes en cultura.gov.py, armá una planilla estándar de costos con tres presupuestos de proveedores locales y tramitá la inscripción en el Registro Nacional de Culturales. Tener la personería jurídica de tu asociación al día o contar con el respaldo de una comisión vecinal legalizada marca la diferencia entre adjudicar un fondo concursable o quedar fuera en la primera fase de revisión.
La cultura requiere inversión previsible y gestión transparente, no discursos de ocasión. Evaluar objetivamente estas dos décadas es el primer paso para exigir una distribución presupuestaria más justa.