Mañana productiva y tarde de paseo #thediarygame
Finalizaba otra semana tras el inicio de actividades escolares y yo volvía a mis rutinas después de dejar a Sofi en el colegio. Esperé que abrieran el Farmatodo para hacer una pequeña compra necesaria. Mientras hacía la cola, vi un producto que una de mis tías tiene tiempo buscando porque es de los alimentos permitidos, aunque la etiqueta señala "alto en sodio". Le pasé la fotografía porque sé que frecuenta esta cadena de farmacias. En esa sede pueden ser las 7am pero desde muy temprano hay afluencia de clientes, por lo que tuve que hacer una larga cola. Además, aunque las cajas estaban vacías, si ibas a pagar con tarjeta de débito debías hacer la cola del autopago porque los cajeros solo estaban ocupándose de los pagos móviles y pagos en efectivo. Había llevado mi bolsa para reutilizar y eliminado la que el se agrega de forma predeterminada, pero por un error del sistema me facturaron una bolsa. Ni modo, ya que la pagué, me la llevé. Había olvidado que mi mamá venía a traerme un libro de Matemáticas y a buscar a mi hermana. Subí rápidamente cuando me llamó y estuve un rato conversando con ella antes de que se fueran a hacer sus diligencias. El libro me lo había regalado mi tío el año pasado. Un problemario del legendario Navarro, que este año debía sernos de utilidad para estudiar matemáticas. Extraño inmensamente la época en que estudiábamos con libros, en vez de tener que buscar todo en internet. Reconozco que he aprovechado la IA como herramienta para aclarar algunas dudas, pedirle ejercicios y reforzar precisamente en esa materia. Pero los libros son necesarios para consultar e investigar. Subí a casa, desayuné y me dediqué a algunas tareas. Entre ellas regar las plantas. Mi papá está pendiente de las plantas de ají que germinaron por unas semillas que coloqué en los materos y se las va a llevar cuando estén en condiciones para transplantarlas en su huerto, entonces debo cuidarlas muy bien 🫣. Luego estuve instalando otros soportes de repisas que no estaba segura si volvería a colocar en su lugar, pero realmente son necesarias. Ya tenía previsto lo que almorzaríamos, pero Humberto me escribió para vernos en un sitio donde le gusta comer pollo a la brasa ya que se encontraría con una de sus nietas. Cuando Sofi salió de clases y le conté que veríamos a Émily se emocionó mucho. Fuimos a casa para arreglarnos rápidamente para salir. El sitio donde le gusta ir a comer pollo ahora está bastante lejos, pero tiene la ventaja de que allí tenemos todo, el pollo, el postre y el café. Hay que recorrer nueve estaciones del metro, así que tardamos en llegar. En uno de los accesos del centro comercial había una actividad del adulto mayor donde las señoras estaban bellamente trajeadas con vestidos de madamas de El Callao. No me quedé más tiempo para ver de qué se trataba concretamente porque ya íbamos tarde. Es increíble pero el cambio que muestra Émily cada vez que la vemos, que obviamente no es muy seguido, nos deja asombradas. Sofi se quedó sin palabras, después de tan emocionada que estaba. Supongo que creyó tendrían mucho de qué hablar pero ya la diferencia de edad se está marcando más. Tomamos el metro para ir al Sambil de Chacao y así compartir un rato más. Subimos a la terraza. Todo ha cambiado mucho allí. Compramos helados de yogurt griego y nos sentamos en las gradas donde disfrutamos el atardecer y la vista a esa zona de la ciudad. Más tarde nos despedimos y regresamos a casa en espera de una noche y fin de semana reparadores. Caracas, 2 de octubre de 2026
Todas las imágenes son de mi autoría, captadas con un teléfono celular Tecno Spark exclusivamente para esta publicación











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