The Diary Game | Trabajos en casa, cerrando un ciclo
Como lo venía expresando en mi entrada de diario anterior, a principios de septiembre iniciamos los arreglos de paredes en casa, gracias a Dios. El solo empezar para mí fue un gran paso. Después de varios días de trabajo, se había avanzado muchísimo pero aún faltaba por hacer. Mi papá no podía llegar muy temprano por sus compromisos y se iba tarde mientras bajaba la cantidad de pasajeros hacia su casa. Mis jornadas comenzaban bien temprano adelantando las comidas y los trabajos que podía hacer y terminaban tarde terminando de recoger todo. El viernes, 11 de septiembre, ya habíamos comenzado a trabajar en el espacio donde hubo más afectación a causa del doblete sísmico. Hacía un par de meses yo había hecho modificaciones a mi aero closet y había estado tapando algunos agujeros de los soportes. Al menos no había pintado. Ese día pude volver a hacer unas compras. Repuse mi producto estrella, esta vez en una presentación de galón en vista de que me estaba funcionando bien. Además compré una pintura para ir dejando los acabados lo mejor posible. La diferencia de precios entre una pintura clase B y una A es bastante significativa, así que me ajusté a mis posibilidades con una clase B que ofrecía ciertas características favorables, de acuerdo a la descripción del producto. Uno se arropa hasta donde le alcanza la cobija. Además, como estaba usando pasta profesional Flamuko, que trajo mi papá el primer día, y me parecía que estaba logrando un excelente acabado, confié en la marca para adquirir la pintura. Ya teníamos desde hacía unos días una cierta forma de trabajar. Mi papá se encargaba del trabajo pesado: las grietas profundas y fracturas que había que picotear y rellenar con cemento y reforzar con cabilla según el caso, mientras yo me encargaba de reparar las fisuras y grietas poco profundas rellenando con los productos especializados, aplicando malla de fibra de vidrio y lija para ir dejando todo listo para pintar y asistía a mi papá en lo que fuera necesario. Tras una semana de trabajo mi cuerpo supo muy bien que era viernes. Creo que esa expresión que usa la gente ha de ser por el cansancio y la necesidad de tomar algo que relaje la mente y el cuerpo. Con todo y todo, el sábado amanecí de muy buen ánimo, se aproximaba mi cumpleaños y estábamos avanzando muy bien. Ya estábamos prácticamente en la recta final. Tal vez por eso pensé que sería un día de trabajo menos forzado, pero me equivoqué. Ese día fue a mi parecer más intensivo que ningún otro, pero se estaban viendo los resultados. El domingo aparentemente no era día de trabajo, era mi cumpleaños, pero con el impulso del día anterior por adelantar al máximo, a pesar del cansancio dediqué una horas de la mañana a pintar la sala. Quería poder ir colocando cada cosa en su lugar para que el cuarto donde estábamos trabajando estuviera más despejado. Al mediodía nos encontramos con mi papá en el terminal de Plaza Venezuela para ir a Los Próceres. Estuve a punto de suspender esa salida pero habría sido un error. Llevábamos fruta y una torta que compré en el supermercado y mi papá compró algunas chucherías para comer a orillas de El Laguito. Pasamos unas horas relajados en ese ambiente que tanto me agrada. Mi mejor amiga llegó un poco después y más tarde nos llevó de regreso a casa. Hice una publicación y atendí más felicitaciones de algunos seres queridos. El lunes mi papá no pudo venir, así que yo seguí con mis especialidades. Ese día y al siguiente, donde ya tenía listos los acabados colocaba de nuevo soportes y repisas, y retiraba todos los clavos y tornillos de la habitación donde estábamos trabajando. Realmente ya estábamos en la recta final pero había mucho trabajo aún. Ciertas tareas tomaban bastante tiempo y dedicación, y pasar una y otra vez por la misma área pero con diferentes productos. Mi papá me mandó a comprar más cal y me dijo que comprara también la pintura para el cuarto. También quise pagar con Cashea porque pensé en facilitarnos el trabajo con una funda para rodillo (a mi parecer bastante cara, casi $10), pero me topé con la cajera más correcta de toda Caracas y yo no había levado la cédula de identidad. Para el miércoles ya me dolían tanto las manos de tanto usar la espátula, la brocha y la lija que tomé un analgésico. Mi impresión es que cuando retomamos el ritmo de trabajo cada día el cuerpo se calienta y el agotamiento no se siente tanto, no así si te duelen las manos. Finalmente el jueves fue intensivo de lijado y pintura despidiendo el rosado. Con el tiempo se irán arreglando los detalles del baño y la cocina. Solo quedaba seguir organizando todo de nuevo, en medio de lo cual haría algunos cambios y limpieza profunda. Las secuelas visibles en mi apartamento quedaron bajo mucho trabajo y esfuerzo. Dos semanas de labores fueron una especie de cierre, sin olvidar lo que sucedió, pero importantes para sentirnos más seguras y continuar con otra vibra. Gracias, Padre x2. Caracas, 11 al 17 de septiembre
Quise comprar un tono rosado para mantener el color pero no había.
Todas las imágenes son de mi autoría, captadas con un teléfono celular Tecno Spark exclusivamente para esta publicación























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No puedo dejar de ponderar a tu papá. Es un mago! Al final quedó de estreno todo. Una pena no haber encontrado el color de tu agrado, pero eso por ahora creo que es lo menos importante.
Y como dice el dicho, de tal palo tal astilla, porque conozco muchas mujeres que no agarrarían una lija porque se le hecha a perder la manicura.
Una pena enterarme tan tarde, pero mis más sinceros deseos de felicidad y prosperidad por tu cumpleaños 🎂 🎉🥳
Gracias, amiga. Es bueno seguir recibiendo felicitaciones de cumpleaños jejeje
Yo agradezco mucho por tener el apoyo de mi papá, y hacemos buen equipo de trabajo. Además somos gente sencilla, si hay que hacer algo y puede hacerse con nuestras propias manos, cuenta con que le echaremos ganas. No le sacamos el cuerpo al trabajo y qué bueno porque la mano de obra cobra bastante caro.
No es la primera vez que uso esas herramientas y productos, de hecho me gusta hacer trabajos minuciosos porque soy un poco perfeccionista. Aprendí a usar la pasta profesional cuando en casa de mi mamá quitaron el papel tapiz que venía cuando le entregaron el apartamento, con mis tíos dejamos las paredes listas para cambiar a pintura.
Después me ha tocado hacer eso otras veces. Para ciertas artesanías también he conocido cómo se trabaja con lijas. Me gusta instalar y armar cosas porque así no tengo que esperar que alguien lo haga por mí. Creo que eso sin duda me viene de mi papá y de otros miembros de mi familia.
De plomería sí que no sé nada, y mira que es importante jajaja
El buen ejemplo se asimila, y en eso es obvio que tu papá es un excelente ejemplo. También me suelo decir a mí misma que debería empezar a aprender ciertas habilidades básicas para la vida, como electricidad, reparaciones varias, y ojalá plomería, dicen los expertos en IA que será el trabajo del futuro!
La verdad deberíamos celebrar cada día de vida y no solo uno. Un abrazo 🫂
Interesante.
Así es. Abrazos