Cinco dólares por día: sigo sin saber si el tipo del hostel me mintió
Hace unas semanas un flaco en un hostel de Asunción me dijo, con una seguridad que me dio un poco de bronca, que él viajaba por Sudamérica con menos de 5 dólares por día. Anotó todo en una planilla que me mostró en el celular, con fechas y montos. Le creí la mitad. Y desde entonces vengo dándole vueltas a una duda que no termino de resolver: ¿existe realmente un piso de gasto diario, o es puro cuento de mochilero veterano?
Antes de eso yo tenía una convicción bastante firme. Para mí el piso era más bien 20 dólares: dormir en dormitorio barato, comer en mercado, algún bondi. Con eso ya viajás incómodo pero viajás. Cuando escuché lo de los 5 dólares pensé que el flaco estaba exagerando o que estaba contando solo los días que dormía en casa de alguien. Pero me mostró quince días seguidos en Bolivia con un promedio de 4,80. Ahí me callé un poco.
Lo que me falta saber es la letra chica. Porque en esa planilla no aparecía el pasaje de larga distancia, ni el seguro, ni esa cosa que siempre se te escapa y que no es ni comida ni cama. ¿Vos contás el bus nocturno como gasto del día o como gasto del viaje? Suena a boludez pero cambia todo el número. El flaco me dijo que los buses no entraban en el promedio porque "son traslados, no vida diaria". Y bueno, ahí ya me parece que está haciendo trampa.

Foto: Porapak Apichodilok / Pexels (CC0)
Eso es todo.
Igual te digo, hay algo del cálculo que me tienta. Si lográs bajar el costo de dormir a cero (couchsurfing, voluntariado, algún hostel a cambio de turnos en la recepción) y comés donde come la gente del barrio, el número se desploma de verdad. Lo vi en Cochabamba hace dos años: un mercado donde el almuerzo completo salía 12 bolivianos y yo pagaba eso sin pensarlo. En ese momento no lo registré como un dato de viaje, lo registré como un almuerzo. Recién ahora, con la planilla del flaco en la cabeza, me doy cuenta de que ahí había una pista.
El problema es que yo no quiero viajar así todo el tiempo. Me gusta sentarme en un café, comprar una entrada al museo que no es gratis, tomarme una cerveza sin calcularla. Y ahí el promedio se me va a la mierda, no hay forma. Así que la duda real no es si se puede vivir con 5 dólares por día, porque evidentemente algunos lo hacen. La duda es si vale la pena el viaje que resulta de eso. Y si el flaco de la planilla, en el fondo, estaba contando otra cosa que la que yo llamo viajar.
Quedé en escribirle cuando llegue a Lima para que me pase la planilla entera, sin los recortes. Hasta ahora no le escribí. Puede que no lo haga, porque en el fondo me da un poco de miedo que tenga razón y que yo esté pagando de más por costumbre nomás. O que me muestre un número que no puedo igualar y me arruine la próxima ruta.