Un soldado canadiense, un rescate en cripto y la pregunta que me quedó picando

Foto: Leeloo The First / Pexels (CC0)
Estaba tomando tereré en el patio cuando me saltó la noticia en el celular: tres soldados canadienses detenidos por un supuesto complot de secuestro armado, y el hilo del caso apunta a un rescate pagado en criptomonedas. Me quedé con el mate a medio levantar, pensando en lo raro que suena todo eso.
No es la primera vez que leo algo así, pero esta vez me detuve más de lo habitual. La nota que vi, de agencias internacionales, hablaba de una operación que mezcla militares, armas y un pedido de rescate que supuestamente se iba a cobrar en activos digitales. No tengo todos los detalles y la verdad es que la información todavía es confusa, pero el patrón se repite: cuando alguien quiere plata que se mueva rápido y sin too much rastro, piensa en cripto.
Ahí está el detalle.
Y eso es lo que me molesta un poco, porque el 99% de la gente que usamos esto para ahorrar o para mandar plata a la familia terminamos pagando el costo de reputación de un puñado de casos oscuros. Lo mismo pasó con el ransomware, con los exchanges truchos, con los mixers. Cada vez que sale una noticia así, la conversación pública vuelve al mismo lugar: cripto igual a delito.
Después me puse a pensar en lo concreto. Si el rescate se pagó en BTC, ¿cómo se rastrea? La cadena es pública, cualquiera puede ver el movimiento, pero también es cierto que hay formas de romper el rastro si uno sabe lo que hace. Leí hace unos meses un informe de Chainalysis que decía que el uso ilícito representa menos del 1% del volumen total, pero ese 1% en valores absolutos sigue siendo mucha plata y ensucia la cancha para el resto. En Paraguay específicamente no vi nada parecido, acá los casos que conozco son más de gente que cae en estafas de "inversiones" que de secuestros, pero el ecosistema es el mismo y las herramientas también.
Lo que me queda claro es que no hay que confundir la herramienta con el delito. Una moto sirve para laburar o para escapar de un robo, y nadie prohibiría las motos por eso. Con bitcoin pasa igual, aunque el argumento de la moto ya lo di mil veces y no le convence a nadie que no quiera convencerse. Igual lo digo, porque es lo que pienso.
Si alguien que recién arranca me pregunta qué hacer con esto, mi respuesta sería simple: no operes con plata que no puedas perder, no le cuentes a nadie cuánto tenés, y guardá tus claves en un lugar físico que no sea el celular. Suena básico, pero la mayoría de los problemas que veo nace de ahí, no de un hacker ruso en una cueva. Y si algún día te llega una oferta demasiado buena por WhatsApp, desconfiá. Esa es la estafa más común que veo en los grupos de acá.
Sobre el caso canadiense no voy a sacar conclusiones, todavía no hay sentencia ni información completa. Pero me dejó pensando en algo más simple: cada noticia de estas nos obliga a explicar de nuevo lo que ya explicamos mil veces. Y eso cansa. A veces pienso que el trabajo de educar no termina nunca, o mejor dicho, no termina hasta que el que quiere lastimar se queda sin herramientas.
Esto no es consejo financiero, obviamente. Es solo lo que me pasó por la cabeza hoy mientras tomaba tereré.