El kiosco de la terminal de Encarnación donde el mate cocido sale con pan casero y nadie lo sabe

in #finanzas • 20 days ago

Ayer miércoles, tipo siete y cuarto de la mañana, estaba en la terminal de ómnibus de Encarnación esperando el bus que me llevaba de vuelta a casa después de tres días en la costanera. Con el bolso en el piso y el celular al 12%, me metí en el primer kiosco que vi, el que está pegado a la plataforma 4, al lado de los baños.

Pedí un mate cocido para llevar. La señora, que debe tener como sesenta y pico, me miró y me dijo: "¿con pancito?". Le dije que sí sin saber qué era eso. Me cobró 8.000 guaraníes y me pasó un vaso de telgopor y una bolsita de papel madera. Adentro había dos panes caseros, todavía tibios, con esa corteza que se deshace. Los comí parado, mirando cómo subían los pasajeros al bus de Posadas.

No exagero: fue lo mejor que comí en los tres días. Y eso que el sábado había ido a un restaurante frente a la costanera que me salió 95.000 por persona.

El detalle es que ese kiosco no tiene cartel. No dice "pan casero" en ningún lado. La señora lo vende solo si vos preguntás o si ella te ofrece, y te lo ofrece a los que ve con cara de viajeros, supongo. Le pregunté desde cuándo hacía eso y me dijo que hace como once años, que empezó cuando su hija trabajaba en la boletería de la empresa de Salto del Guairá y le llevaba los panes que le sobraban del horno de su casa, en el barrio San Isidro.

Ahí está el dato: los panes no se hacen en el kiosco, se hacen en la casa de la señora, a unas quince cuadras de la terminal. Ella llega a las cinco de la mañana con la bolsa ya lista. Si llueve fuerte, no trae. Me dijo que "con humedad la masa no sube igual", y yo le creí porque sonaba a algo que aprendió haciendo, no leyendo.

Kiosco de la plataforma 4 en la terminal de Encarnación con pan casero
Foto: Irina Sakovich / Pexels (CC0)

Lo que me quedó dando vueltas es otra cosa. Encarnación tiene toda la costanera nueva, los shoppings, los edificios que crecieron en los últimos años, y sin embargo el mejor bocado que me llevé lo encontré en una terminal de ómnibus, a las siete y cuarto de la mañana, por 8.000 guaraníes. No es una queja. Es una constatación.

Si van a Encarnación y salen temprano, hagan esto: lleguen con veinte minutos de anticipación al bus, vayan al kiosco de la plataforma 4, y pregunten si hay pan. No pidan "mate cocido con pan" como si fuera un menú, porque no figura. Pregunten nomás: "¿tenés pan?". Si hay, hay. Si no hay, igual el mate cocido sale bien cargado, con azúcar aparte si querés.

Ojo con una cosa: no aceptan tarjeta ni transferencia, solo efectivo. Me pasó que tuve que juntar monedas entre los bolsillos porque no tenía un billete chico y la señora no tenía cambio de 50.000.

Igual te digo, no sé si esto va a durar. La señora ya tiene sesenta y pico, el kiosco es de una cooperativa, y en algún momento alguien va a decidir que ahí conviene poner una máquina de café. Cuando eso pase, ojalá alguien se acuerde de los panes tibios del miércoles a la mañana.

Mientras tanto, cada vez que me toque esperar un bus en la plataforma 4, voy a ir con hambre.