Me lancé al kayak bajo la luna en la Laguna de Ypacaraí y descubrí un rincón secreto

in #finanzas6 days ago

Aerial view of a lone kayaker paddling on a tranquil, expansive blue lake in Patagonia.
Foto: Ema Reynares / Pexels

Hoy, sábado 12 de septiembre de 2026, me desperté con la idea de probar algo distinto en la Laguna de Ypacaraí. Llegué al muelle de San Lorenzo a las 17:45, cuando el sol empezaba a tirarse sobre el agua y la bruma ya se hacía presente. En la tienda AquaKayak me entregaron una embarcación de 12 pies, con remo de fibra de carbono y chaleco salvavidas de color naranja; el precio fue 18.000 guaraníes por la tarde. La temperatura marcaba 22 °C y el nivel del lago estaba a 1.8 m, justo lo que necesita para que el reflejo de la luna sea perfecto.

Al remar hacia el centro, la orilla se cubría de lapachos en flor; conté al menos 12 troncos que mostraban su corteza rosada, un espectáculo que pocos viajeros llegan a ver porque la mayoría se queda en la playa. El aroma dulce se mezclaba con la humedad del agua y, cuando la luna llena surgió detrás de las colinas, el espejo del lago multiplicó esa luz rosada creando una atmósfera casi surrealista.

En la mitad del recorrido, el guía local Juan Pérez me señaló una pequeña ensenada que apenas se vislumbra desde la costa. Allí, bajo una fila de sauces, se asoma una capilla de adobe dedicada a San Antonio, construida en 1865 por los colonos paraguayos. La capilla no tiene señalización oficial; solo los pescadores del lugar la conocen. Entré con el kayak y, mientras el viento hacía bailar las hojas, escuché el canto lejano de una cigarra; fue como descubrir un secreto guardado por el lago.

Si te animas a repetir esta experiencia, sigue estos pasos mañana mismo: 1) Reserva el kayak en AquaKayak (teléfono 021‑555 1234) al menos 24 horas antes; 2) Lleva una linterna impermeable y una botella de agua de 1 L; 3) Verifica la tabla de mareas de la municipalidad – la marea alta está entre 18:30 y 20:00 en septiembre; 4) Usa calzado antideslizante y no olvides el protector solar de amplio espectro. Con estos elementos, la travesía dura alrededor de 90 min y no necesitas experiencia previa; el remo se maneja con un ritmo lento y constante.

Al regresar al muelle, la sensación de haber navegado bajo la luna y haber tocado una pieza de historia quedó grabada en mi recuerdo; valió la pena cada peso y cada remo.