Alfaro dijo que el Mundial 2030 va a ser su último baile y yo no sé si creerle

Foto: Franco Monsalvo / Pexels (CC0)
Ayer a la noche estaba en el patio de casa, con el celular en una mano y el tereré en la otra, cuando me saltó la nota: Alfaro confirmó que el Mundial 2030 va a ser su último capítulo como entrenador. Y lo primero que hice fue reírme solo. Porque ya escuché esa película antes, muchas veces, y siempre termina igual.
Leí la declaración completa en Google News, en un par de portales argentinos que la levantaron igual. Dijo algo así como que "eligió Paraguay", que está cómodo, que acá quiere cerrar su carrera. Suena lindo. Suena hasta poético si uno está de buen humor. Pero yo tengo 34 años y veo fútbol desde los 8, así que ya sé cómo funciona esto: el técnico que anuncia su retiro tiene el mismo nivel de credibilidad que el tipo que dice que va a dejar la cerveza después del clásico.
Pará, chake, no digo que mienta. Digo que el fútbol no te deja retirarte cuando vos querés, te retira cuando quiere él.
Pensá un poco. Alfaro tiene 64 años ahora. Para el 2030 va a tener 68. Y el Mundial 2030 es un torneo rarísimo, repartido entre España, Portugal, Marruecos, Argentina, Uruguay y Paraguay. O sea, un Mundial con partidos en Sudamérica y en Europa al mismo tiempo. Un quilombo logístico de la puta madre.
Y ahí está lo interesante: si Alfaro llega a clasificar a Paraguay para ese Mundial, va a dirigir en casa, en Asunción, en el Defensores del Chaco. Eso no es un retiro, kóre. Eso es una fiesta.
Yo lo escuché hablar el otro día después del amistoso contra Bolivia, donde Almirón metió dos y el equipo jugó bien. Y el tipo hablaba con una tranquilidad que no le vi nunca. Como si ya tuviera todo resuelto en la cabeza. Pero también lo escuché comparando a Colombia con Paraguay, diciendo que Lorenzo tiene un equipo parecido al nuestro. Y ahí me saltó la ficha: el tipo está planificando. No está pensando en retirarse, está pensando en cómo ganarle a Colombia en New Jersey el mes que viene.
Porque sí, el partido contra Colombia en New Jersey es el próximo examen. Y ese partido, para mí, define muchas cosas. No el futuro de Alfaro nomás, sino el futuro de este grupo. Si Paraguay le gana a Colombia con el equipo que tiene, con los que están y los que pueden llegar, entonces sí, empezamos a creer en algo grande.
Yo vi el partido contra Bolivia en un bar cerca de la avenida Eusebio Ayala, con un par de amigos, y te juro que cuando Almirón metió el segundo todos nos paramos. No por el gol, sino por lo que significaba. Porque hacía rato que no veía a Paraguay jugar con esa claridad. Y eso es de Alfaro. Eso es de su mano.
Pero volviendo al anuncio del retiro. ¿Por qué me suena raro? Porque lo escuché a Tata Martino decir algo parecido, lo escuché a otros técnicos también. Y después el teléfono suena, aparece una oferta de un club grande, o de una selección con más plata, y el retiro se convierte en "estoy evaluando opciones".
Es humano, igual. No lo critico por eso. Si a mí me ofrecieran dirigir en Europa por el triple de lo que gano acá, yo también agarraría el bolso. Lo que me molesta no es la posibilidad de que se vaya, es que nos vendan el cuento de que se queda para siempre.
Porque el fútbol paraguayo ya tiene experiencia con eso. Ya vimos a jugadores decir que se retiraban de la selección y después volver. Ya vimos a técnicos jurar amor eterno y después irse por la puerta de atrás. No es novedad.
Ahora bien. ¿Qué hago yo con esta información? ¿Qué hacés vos, si estás leyendo esto? Simple: no te ilusiones con el retiro, ilusionate con lo que viene ahora. El Mundial 2030 es lejos. El partido contra Colombia es cerca. Y ese partido es el que importa de verdad.
Si recién arrancás siguiendo a la selección, mi consejo es este: no te enganches con las declaraciones de los técnicos. Enganchate con los partidos. Mirá los amistosos, aunque sean contra Bolivia un martes a la noche. Anotá los nombres que aparecen, fijate quién juega bien dos partidos seguidos, quién desaparece. Armate tu propia idea del equipo.
Y si querés algo más concreto todavía: seguí a Almirón, seguí a los chicos que suben de la sub20, y prestá atención al partido contra Colombia en New Jersey. Ahí vas a ver si este equipo tiene hambre de verdad o si es nomás un equipo que juega lindo en los amistosos.
Porque una cosa es meterle dos a Bolivia en un partido sin presión. Otra cosa es aguantar a Colombia, con Lorenzo en el banco, con todo lo que significa. Ahí se ve el carácter.
Y ahí, ndaje, se ve también si Alfaro se queda o si se va. Porque los técnicos hablan de retiro cuando están cómodos. Cuando el agua se pone turbia, cambian de discurso.
Ojo, puede que esté equivocado. Puede que Alfaro sea distinto, que de verdad quiera cerrar su carrera en Paraguay, que el Mundial 2030 sea su última función y después se vaya a su casa a criar gallinas. Puede ser. No lo descarto.
Pero mientras tanto, yo voy a hacer lo que hago siempre: esperar el próximo partido, sentarme donde sea, y gritar los goles como si fueran el último. Que al final, eso es lo único que no depende de ningún técnico.