Me quedé flipando con la remontada de la sub‑15 contra Chile

Foto: Carlos Reyes / Pexels (CC0)
Ayer, a las 19:30, estaba viendo el partido de la sub‑15 de Paraguay contra Chile en la pantalla del bar de la esquina, el Club Sportivo San Lorenzo. La transmisión la había pillado en la señal de la TV estatal, y en cuanto salió el pitazo me sentí con una vibra rara, como si el fútbol de los pibes fuera a ser la bomba del día. El árbitro pitó el inicio y, en el minuto 12, el delantero argentino‑paraguayo Juan Pérez, que había sido el protagonista del amistoso contra Uruguay la semana pasada, anotó el primer gol del encuentro. Fue un tiro de primera, la pelota se clavó en el ángulo superior derecho y el público del bar se volvió loco. Pero lo que pasó después, eso sí que fue de película.
Al minuto 23, el chileno Matías Silva, que llevaba la camiseta número 9, empató con un cabezazo después de un córner. El marcador quedó 1‑1 y el ambiente se puso tenso. Yo, con una birra en la mano, pensé que íbamos a ir a la segunda mitad con la ansiedad a tope. Sin embargo, en el minuto 30, el mediocampista paraguayo Marco González, de 15 años, sacó un pase filtrado que dejó a su compañero Luis Ramírez frente al área chica. Ramírez remató con la pierna izquierda y la pelota se coló por la escuadra. ¡3‑1 para los guaraníes! El bar estalló, la gente saltó, y yo grité: “¡Kóre, eso es lo que quería ver!”.
El segundo tiempo se volvió una verdadera montaña rusa. Chile no se dio por vencido y, a los 55 minutos, el delantero Sebastián Rojas marcó de penal, poniendo el marcador 3‑2. La tensión se sintió en cada rincón del local; el camarero dejó de servir cervezas y se quedó mirando la pantalla como si fuera a explotar. En el minuto 70, el portero paraguayo Diego Mendoza se plantó como un muro, atajando un disparo cruzado de Carlos López. Esa atajada cambió el ánimo del equipo y del público: la defensa se puso a cerrar los espacios y, a los 78 minutos, el lateral izquierdo Fernando Cruz subió y cruzó al área, donde Juan Pérez, que ya había anotado antes, remató de cabeza y selló el 4‑2 definitivo.
Idea 1 – La mentalidad de los pibes
Lo que más me llamó la atención fue la mentalidad de los jugadores. No había esa presión de los profesionales mayores, pero sí una garra que parecía sacada de los grandes partidos de la Copa América. En la charla de medio tiempo, el entrenador Luis González, que lleva la batuta del conjunto sub‑15 desde 2022, habló de “jugar con el corazón y no con la cabeza”. Me acordé de la frase que escuché en una entrevista a la exjugadora Margarita Acuña en el programa de la TV estatal el 12 de agosto: “Los pibes que se creen invencibles son los que aprenden a levantarse”. Y eso lo viví en la cancha de San Lorenzo.
Los números lo confirman. En la segunda mitad, Paraguay tuvo una posesión del 62 % y completó 14 pases precisos en zona de ataque, mientras que Chile apenas logró 7. Además, la efectividad de los tiros a gol de Paraguay fue del 75 % (3 de 4), frente al 33 % de Chile (1 de 3). Eso muestra que, cuando los pibes están concentrados, pueden dominar cualquier rival, sin importar la experiencia.
Idea 2 – El factor técnico y la formación local
Otro punto clave fue la calidad técnica que se vio en la ejecución de los jugadas. La academia “Fútbol Future”, que está en Asunción y forma a más de 500 niños, tiene un programa de entrenamiento basado en la visión de juego y el uso de los dos pies. Marco González, que salió de esa academia, explicó en la rueda de prensa posterior al partido que entrenaba cinco veces a la semana, con sesiones de 90 minutos donde se trabajaba la precisión de pases y la rapidez de reacción.
En el mismo sentido, el centro de entrenamiento de la Asociación Paraguaya de Fútbol, ubicado en la zona de Villa Ypacaraí, implementó un nuevo método de análisis de video con inteligencia artificial. Según el informe que leí en la página oficial de la APF el 15 de septiembre, se revisaron 1 200 minutos de juego de los últimos seis meses y se detectó que el 68 % de los goles de la selección sub‑15 surgían de jugadas construidas en menos de 10 segundos después de recuperar la pelota. Ese dato explica por qué la remontada de Juan Pérez y Luis Ramírez fue tan veloz: la recuperación del balón en el minuto 28 les dio la oportunidad de armar la jugada en menos de ocho segundos.
Idea 3 – El impacto en la afición y el futuro inmediato
El eco de la victoria se sintió más allá del bar. En la tarde del 16 de septiembre, la página de Facebook del club “Los Guaraníes Jóvenes” publicó una foto del equipo con la frase “¡Somos la esperanza del fútbol paraguayo!”. Los comentarios se inundaron de emojis de fuego y la gente empezó a hablar de la posibilidad de que algunos de esos pibes lleguen pronto a la primera división. De hecho, el delantero Juan Pérez fue citado por el entrenador del Club Libertad, Miguel Alvarado, para entrenar con los profesionales en la próxima semana. Eso abre la puerta a que el talento de la sub‑15 se traslade rápidamente a la elite del fútbol local.
Qué podés hacer ahora
Si sos entrenador de categorías bajas, o incluso un padre que quiere que su hijo mejore en la pelota, te dejo una guía práctica basada en lo que vi en la cancha y lo que escuché del cuerpo técnico:
- Implementá sesiones de “pases relámpago”. Dedicá 15 minutos a ejercicios donde el jugador tenga que recibir y devolver el balón en menos de 5 segundos, simulando la presión de una recuperación rápida.
- Trabajá la visión de juego con videos cortos. Usá clips de 30 segundos de partidos como el de ayer y pedí a los chicos que identifiquen la jugada que lleva a gol en menos de 10 segundos.
- Fomentá la mentalidad de “jugar con el corazón”. Al final de cada entrenamiento, compartí una frase motivadora (por ejemplo, la de Margarita Acuña) y dejá que cada jugador cuente una situación donde se haya superado un obstáculo.
- Rotá posiciones. Permití que los delanteros entrenen como mediocampistas y viceversa, para que comprendan mejor los espacios y los movimientos del rival.
Seguí estos pasos al menos tres veces por semana durante un mes y vas a notar que los pibes empiezan a tomar decisiones más rápidas y a mantener la posesión bajo presión.
Cierre
Al día siguiente, cuando me encontré con mis amigos en la cancha de barrio, todos estábamos hablando de la remontada como si fuera una película de acción. Yo, con la cara cubierta de polvo, dije: “Esta generación va a poner a Paraguay de nuevo en la mira”. Y la verdad, te juro que no hay nada más re que ver a los pibes ganando con esa pasión.