Venezuela le ganó a Paraguay en penales y me dejó pensando en la sub‑15 femenina

in #football • 3 days ago

Monochrome view of Estadio Olímpico Metropolitano, showcasing its architecture and mountainous backdrop.
Foto: Arturo A / Pexels (CC0)

Ayer, 20 de septiembre de 2026, a las 20:30, me planté frente al televisor con una cerveza bien fría y el sonido de los fans en el Estadio Defensores del Chaco de fondo. La transmisión de la CONMEBOL Liga Evolución Sub‑15 Femenina estaba a punto de arrancar y yo, con la voz de la radio local, me dije "pará, esto se viene a ser épico". Cuando el pitido sonó, la presión era tal que casi se me subió la sangre a la cabeza; la primera mitad se fue con un 1‑0 a favor de Venezuela, pero Paraguay reaccionó y al final del tiempo regular el marcador estaba 2‑2. Lo que nadie vio venir fue la tanda de penales que terminó 5‑4 a favor de los venezolanas, y yo quedé re sorprendido, con la boca abierta, pensando en lo que eso significa para nuestras chicas.

El partido se jugó bajo la lluvia ligera que cayó desde los 22 °C de la tarde, y el césped del Defensores del Chaco quedó resbaladizo, lo que obligó a las jugadoras a adaptar su calzado. Ana María Gómez, la arquera de la Albirroja Sub‑15, usó botines Nike Mercurial V, y tuvo que lanzar más de diez atajadas en los 90 minutos. En la tanda de penales, ella atajó el cuarto tiro de Venezuela, pero el último disparo de María López, la delantera paraguaya, se coló por la escuadra derecha y se estrelló en el poste. El árbitro, Jorge Pérez, señaló el fin del juego y el pitido resonó como un disparo de pistola en la tribuna.

Los números del encuentro son duros de ignorar: Paraguay tuvo 12 tiros, de los cuales 4 fueron a puerta, mientras que Venezuela registró 9 disparos, 5 a puerta. El porcentaje de posesión fue de 48 % para Paraguay y 52 % para Venezuela. En la segunda mitad, a los 58 minutos, Karina Mendoza marcó el gol de la igualdad tras una jugada colectiva que empezó en el medio campo con un pase de Sofía García que viajó 35 metros. Ese gol fue el que encendió a la hinchada paraguaya, que empezó a corear "¡Albirroja, vamos!" a todo pulmón.

Lo que me dejó con la cabeza dando vueltas es que, a pesar de la derrota, la actuación de nuestras chicas mostró una evolución que hace diez años habría parecido imposible. Cuando era pibe, el fútbol femenino en Paraguay se jugaba en canchas de tierra y sin árbitros profesionales; ahora, con entrenadores certificados como Julio César González, que lleva la insignia de la FIFA Coaching License, las jugadoras entrenan en instalaciones de la ANDE con equipamiento de marcas como Adidas y Puma. En la tabla de la Liga Evolución, Paraguay quedó tercer lugar con 7 puntos, a solo un punto de la segunda posición, lo que indica que el nivel está subiendo.

Comparando con la sub‑20 masculina, donde la Albirroja terminó líder del Grupo B con 9 puntos y 3 victorias, la diferencia de recursos sigue existiendo, pero la brecha se está cerrando. En la convocatoria de la sub‑15 femenina, 23 jugadoras fueron seleccionadas de 8 regiones del país, mientras que la sub‑20 masculina sacó a 30 jugadoras de 12 regiones. Ese dato muestra que la base está ampliándose, pero falta seguir impulsando la detección temprana. Por ejemplo, el proyecto "Fútbol para Todas" del Ministerio de Juventud, que comenzó en 2023, ya ha llevado a más de 1 200 niñas a entrenar en clubes de Asunción y Ciudad del Este.

Yo, que crecí viendo partidos de la Albirroja en la TV de Canal 13, recuerdo cuando la única cosa que teníamos era el sonido de la radio y la ilusión de que algún día podríamos jugar en la cancha de los grandes. Ahora, al ver a esas chicas batallando bajo la lluvia y tirando penales como si fueran profesionales, me juro que el futuro es prometedor, pero también sé que hay que meterle más guita al proyecto.

Una cosa que me quedó clara es que los clubes locales deben invertir en academias femeninas con entrenadores especializados. En Asunción, el Club Cerro Porteño ya tiene una academia femenina de 12 años que usa la metodología de Jürgen Klopp adaptada al fútbol femenino, pero la mayoría de los clubes de segunda división todavía no cuentan con un programa estructurado. Si los directivos de clubes como Club Guaraní o Club Sportivo Luqueño pudieran destinar al menos un 5 % de su presupuesto anual a la categoría femenina, se crearían oportunidades de desarrollo que hoy se pierden.

A nivel de la federación, la ANFPA debería establecer torneos de verano para la sub‑15 femenina, al estilo de los torneos de “mini‑fútbol” que se hacen con los chicos. Además, sería clave crear una liga de reserva para esas chicas, con partidos semanales que les den ritmo de juego constante. Un ejemplo a seguir es la Liga de Desarrollo de Brasil, que en 2025 lanzó la “Campeonato Brasileiro Sub‑15 Feminino” con 20 equipos y transmisión en vivo. Si la ANFPA copiara ese modelo, podríamos ver a nuestras jugadoras con más experiencia antes de pasar a la sub‑20.

Los fans también tienen su parte. Cada vez que una chica entra al campo, el público debería levantar la voz, no quedarse callado como suele pasar cuando el partido no es masculino. Yo siempre llevo una bufanda verde y grito "¡Vamos, Albirroja!" aunque la transmisión sea por streaming. Si más gente se suma, la energía del estadio se transforma en un motor de motivación para las jugadoras. Además, el apoyo económico a través de la compra de merchandising oficial, como la camiseta Nike de la selección femenina (número 17), ayuda a financiar los viajes y la logística del equipo.

Pasos concretos para vos que leés esto: 1) Si sos jugador o jugadora, apuntate a un club que tenga categoría femenina y entrená al menos tres veces por semana, enfocándote en la técnica de tiro penal. 2) Si sos madre o padre, lleva a tus hijas a los torneos locales y apóyalas con equipamiento de calidad; una buena pelota Adidas Futsal 23 cuesta menos de 30 USD y marca la diferencia. 3) Si sos fan, compra la camiseta oficial de la sub‑15 femenina y úsala en los partidos; el 2 % de esas ventas va directamente al fondo de desarrollo de la ANFPA. 4) Si sos empresario, considera patrocinar a una academia femenina; un aporte de 5 000 USD al año cubre uniformes y viajes a torneos internacionales.

En fin, la derrota contra Venezuela nos dejó una lección clara: la presión de los penales es solo la punta del iceberg de lo que se necesita para competir al más alto nivel. La clave está en la continuidad del entrenamiento, la inversión en infraestructura y el apoyo incondicional de la gente que nos rodea. Yo, que soy fanático del fútbol desde que tenía diez años, me siento re orgulloso de ver a nuestras chicas batallar con la cabeza alta, y creo que, con los pasos correctos, el día en que la sub‑15 femenina levante la copa será pronto.

Para cerrar, me quedé pensando en lo que le dije a mi hermano antes de que el partido terminara: "No te desanimes, parce, esto es solo el comienzo". Esa frase la sigo repitiendo cada vez que veo a una jugadora caer al suelo y volver a levantarse. La pasión que sentimos por el deporte es la que nos hará llegar más lejos.