El viernes en la feria probé una versión crujiente del vorí vorí y quedó genial

Foto: Natalia Olivera / Pexels (CC0)
Esta mañana, al pasar por la Feria del Sol en Asunción, me topé con la mesa de la abuela Angélica preparando su famoso vorí vorí. Tenía una olla humeante y, a su lado, una bandeja de trocitos de mandioca frita que crujían como chips. La gente hacía fila y, cuando probé el primer cucharón, el caldo de pollo estaba tan rico que recordé la noticia del 28/08/2026 que lo coronó como la “Mejor Sopa del Mundo”. Pero lo que realmente me sorprendió fue el toque crujiente que le daba un extra de harina de maíz tostada. Sentí que había descubierto un secreto que aún no estaba en los libros.
El vorí vorí nació en los campos del Chaco, donde los campesinos mezclaban mandioca rallada con caldo de pollo para crear una comida sustanciosa. Con el tiempo, la receta se fue refinando y hoy se sirve en restaurantes de la capital y en ferias como la del Sol. En 2026, el Ministerio de Cultura lanzó una campaña para promover el plato y, según la prensa de Última Hora, más de 12 mil platos se sirvieron en la semana de la feria del 22 al 28 de agosto. La tradición se mantiene, pero siempre hay espacio para una pequeña innovación.
Lo que vi en la feria fue una variante que la abuela Angélica llamaba “vorí vorí crujiente”. En lugar de mezclar toda la harina de mandioca directamente, ella la tostó ligeramente en una sartén con una cucharada de manteca La Ancestral, hasta que tomó un color dorado y soltó un aroma a maíz tostado. Después la espolvoreó sobre la sopa justo antes de servir. El contraste entre el caldo suave y el topping crujiente era inesperado, pero el sabor quedó genial, con una textura que recordaba a las papas fritas caseras.
Si quieres reproducir ese truco en casa, no necesitas equipos especiales. Con una olla mediana, 250 ml de caldo de pollo, 2 huevos batidos y 1 taza de queso Paraguay rallado tienes la base. La parte crujiente se hace con 3 cucharadas de harina de maíz fina, 1 cucharada de manteca La Ancestral y una pizca de sal. En pocos minutos tendrás una sopa que combina lo tradicional con un toque inesperado.
Pasos para lograr el vorí vorí crujiente en casa:
- Calienta el caldo de pollo en la olla y agrega los huevos batidos mientras revuelves, creando hilos finos.
- Incorpora el queso Paraguay y deja que se derrita, manteniendo la sopa a fuego bajo.
- Mientras tanto, en una sartén pequeña, derrite la manteca La Ancestral a fuego medio.
- Añade la harina de maíz y revuelve constantemente durante 2‑3 minutos hasta que adquiera un tono dorado y suelte un perfume tostado.
- Retira la sartén del fuego y, con una cuchara, espolvorea la mezcla sobre cada plato justo antes de servir.
- Deja que el topping repose un minuto para que el calor de la sopa lo vuelva crujiente sin perder su textura.
Esta versión me recordó que la cocina tradicional siempre tiene espacio para experimentar. Al probarla, sentí que había honrado la historia del vorí vorí y, al mismo tiempo, le había dado mi propio toque. Ahora cada vez que lo preparo, pienso en la energía de la feria y en la sonrisa de la abuela Angélica, y eso hace que el plato sea aún más especial.