Los garbanzos del potaje me durmieron la panza a las tres de la tarde

Foto: Denis Liendo ✅ / Pexels (CC0)
Ayer miércoles me pasó algo raro con un potaje de garbanzos. Lo cociné para el almuerzo, quedó con un color dorado precioso, mi marido se sirvió dos veces y a las tres de la tarde los dos estábamos bostezando en el sillón como si hubiéramos corrido una maratón. No sé si fue el plato o el calor de octubre, pero me quedó la duda dando vueltas y hoy, con la olla todavía en la heladera, me puse a revisar qué le había echado.
El potaje base que hago siempre lleva garbanzos remojados desde la noche anterior, una cebolla grande picada finita, dos dientes de ajo, una zanahoria, un pedazo de zapallo y chorizo colorado. Nada raro. Pero esta vez probé agregarle una cucharadita de comino molido al sofrito y un puñado de acelga que tenía medio mustia en la heladera. Quedó genial, ojo, el sabor cambió por completo, más profundo, casi como si fuera otro plato. Mi hija la más chica me dijo que olía a la casa de la abuela, y eso ya es un premio para mí.
Leí en las noticias que el potaje de garbanzos encabeza el top 10 de recetas de otoño en Cocina Fácil, entre el 14 y el 21 de octubre. Me causó gracia porque justo yo andaba con la olla puesta sin saber que era tendencia. Igual te digo, no me convence del todo la idea de que un plato tan humilde ande de moda. Los garbanzos son de esas cosas que se cocinan cuando no hay plata o cuando hay ganas de algo que llene, no porque un portal lo diga.
Lo que sí me quedó claro es el tema del remojo. Si te salteás ese paso, los garbanzos te quedan duros por más horas que los hiervas, y ahí es donde muchos se frustran y no vuelven a intentarlo. Yo los dejo toda la noche en un bowl grande con agua fría y una pizca de bicarbonato, apenas una pizca, no más, porque si te pasás el sabor se siente raro. Al otro día los enjuago bien y arranco con agua nueva.
El truco del sofrito es otro. Yo rallo la zanahoria y pico la cebolla bien chiquita, y dejo que se dore lento, sin apuro, con un poco de aceite y sal. Eso lleva sus buenos diez minutos, no menos. Después le sumo el chorizo en rodajas y ahí recién el comino. Cuando todo está bien integrado, agrego los garbanzos escurridos y cubro con agua o caldo si tengo. Una hora a fuego bajo, con la olla tapada, y al final la acelga picada para que se cocine con el vaporcito.
Para los que recién arrancan con las legumbres, yo empezaría por esta receta porque perdona bastante. Si te queda espeso, le agregás un poco de agua caliente. Si te falta sabor, sal y un chorrito de aceite crudo al final. No hay mucho margen de error.
La verdad, no sé si el sueño de las tres fue culpa del potaje o de la edad, pero el plato quedó tan rico que ya lo tengo agendado para el domingo que viene, esta vez sin acelga, con un poco más de chorizo, y que el sueño venga si quiere.
Warning,This user was downvoted or is blacklisted likely due to farming, phishing, spamming, ID theft, plagiarism, or any other cybercrime operations. Please do your due diligence before interacting with it.If anyone believes that this is a false flag or a mistake, consider reaching the watchers on Discord. Thank you,