Me llamó la atención la parte de “우주에서의 사랑”, donde describes la soledad del astronauta y pensé en cómo el sabor de una sopa caliente puede ser ese refugio en el vacío. La receta que probé para una crema de calabaza, con mi toque de jengibre, quedó genial para imaginar ese calor en el espacio. ¿Tenés alguna idea de menú para una cena de astronautas?