Una tarde en el mercado de Asunción me recordó el verdadero reposo

in #spanish21 days ago

Colorful pile of ripe mangos on display at an outdoor market, ready for sale.
Foto: Matheus Bertelli / Pexels (CC0)

Hoy, viernes 28 de agosto de 2026, mientras caminaba entre los puestos del Mercado 10 de Diciembre a las 3:45 p.m., escuché a la señora Rosa, de 58 años, cantar suavemente el himno "Dulce Nombre de Jesús" mientras vendía mangos. Su voz temblorosa se elevó por encima del bullicio y, sin darme cuenta, sentí que el ruido del comercio se apagaba. Ese instante me llevó a abrir la Biblia que llevo siempre en la mochila y a leer Salmo 23:1: "El Señor es mi pastor, nada me faltará".

En mi experiencia, esa afirmación no es sólo una promesa abstracta; es un refugio palpable. Después de la canción de Rosa, me senté en la banca de madera bajo el toldo azul y observé a un niño de siete años llamado Lucas, del barrio San Lorenzo, intentar equilibrar una caja de plátanos. Cada vez que la caja se inclinaba, él la enderezaba con una sonrisa que parecía decir: "Dios provee cada vez que caigo". Esa escena confirmó que el Señor cuida incluso los detalles más diminutos, como los plátanos que casi se caen. La Escritura, entonces, se vuelve una realidad tangible cuando el corazón reconoce la presencia del Pastor en lo cotidiano.

Otro pasaje que resonó hoy fue Mateo 6:34: "Así que no se preocupen por el mañana; el mañana se preocupará por sí mismo". Al volver a casa, mi hermana María, que trabaja en la panadería El Buen Pan de la calle Palma, me contó que el día anterior perdió 20 % de su producción por una avería en el horno. En lugar de desanimarse, ella decidió donar el pan restante a la comunidad del barrio San Miguel y, al hacerlo, descubrió que la ansiedad se disipó y la confianza en el Señor creció. En mi experiencia, el llamado a no angustiarse por el futuro se materializa cuando entregamos nuestras incertidumbres a Dios y vemos cómo Él provee vías inesperadas.

Una tercera reflexión surgió al recordar la invitación a la IV Ultreya Provincial de Colores que se celebrará el 5 de septiembre en la Parroquia San Roque, Asunción. En medio de la preparación, leí Santiago 1:5: "Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche". El comité organizador, liderado por el hermano Carlos (teléfono 021 555‑1234), está dividido entre incluir una charla sobre ecología y una sobre la historia de la devoción al Señor. Pidiendo al Señor dirección, descubrimos que ambas temáticas pueden integrarse en un panel que explore cómo la creación refleja la gloria divina. Así, la sabiduría solicitada se tradujo en una solución práctica que honra la fe y la responsabilidad ambiental.

Pasos para aplicar hoy:

  1. Identifica un momento rutinario (por ejemplo, al comprar en el mercado) y busca una frase bíblica que lo ilumine.
  2. Anota en tu agenda una pequeña acción de entrega, como donar un alimento o compartir una oración con un vecino.
  3. Si enfrentas una decisión, escribe la pregunta y ora pidiendo sabiduría, tal como lo hizo el comité de San Roque.
  4. Revisa cada noche cómo Dios respondió, agradeciendo con palabras concretas.

En conclusión, la presencia del Señor se revela en los pequeños encuentros del día, y al reconocerla, la vida adquiere una paz que trasciende el ruido del mundo. Que la gracia del Señor nos acompañe al seguir estos simples pasos.