Cómo hacer amigos viajando solo

in #travel6 days ago

Viajar con una mochila de 30 kilos te enseña que no necesitás la mitad de lo que llevás. La ropa se lava, los libros se descargan en el celular, y los souvenirs se compran después. La libertad de moverte sin arrastrar equipaje no tiene precio.

Viajar en mochila te enseña a vivir con lo mínimo y a valorar lo que tenés. Descubrís que necesitás mucho menos de lo que creés y que las mejores experiencias no se compran, se viven. Una caminata al atardecer vale más que cualquier tour pagado.

En mi primer viaje por Sudamérica comprobé todos los errores posibles: mochila pesadísima, sin seguro, sin dinero de reserva, plan demasiado ajustado. Aprendí que lo importante no es planificar todo sino tener flexibilidad para improvisar.

Los mejores destinos no siempre están en las guías turísticas. A veces el pueblo más chico, el que no aparece en Instagram, es el que te termina robando el corazón. Vale la pena salirse del camino marcado y explorar sin un plan fijo.

Los caminos secundarios suelen ser más interesantes que las autopistas. En Bolivia me desvíé de la ruta principal y encontré un pueblo donde hacían festival de comida. Nadie hablaba inglés ni español, solo Quechua. Comí lo mejor de mi vida y no pagué más de dos dólares.

Trabajar remoto y viajar es el sueño que mucha gente tiene pero pocos intentan. No es fácil: requiere disciplina, buena conexión a internet y un horario que se adapte a la zona horaria de tus clientes. Pero cuando lo lográs, no hay vuelta atrás.

Los seguros de viaje parecen un gasto innecesario hasta que los necesitás. Un vuelo cancelado, una emergencia médica, un robo. No cuestan tanto y te ahorran dolores de cabeza enormes. Yo no viajo sin seguro desde que tuve que pagar una clínica en Bolivia de mi bolsillo.

Viajar abre la cabeza. Nunca es tarde para empezar.


Contenido original para Steemit.