El boludo del micro me dijo que llevara 300 dólares para dos semanas y casi le hago caso

in #travel • 7 days ago

mochilero con mochila azul esperando el bus en la terminal
Foto: Clarence Chan / Pexels (CC0)

Ayer a la tarde estaba en la terminal de Asunción esperando el bus a Encarnación y se me sentó al lado un señor de unos sesenta, con una mochila Quechua de esas azules que ya no se fabrican, y me preguntó si yo también iba para el sur. Cuando le dije que sí, me preguntó cuánta plata llevaba encima. Le dije la verdad, medio en broma: 700 mil guaraníes, unos 95 dólares, para diez días. El tipo abrió los ojos y me dijo que estaba loco, que él siempre lleva 300 dólares mínimo "por si pasa algo".

Ahí nomás me puse a pensar en voz alta. Le dije que esos 300 dólares "por si pasa algo" en realidad son el problema, porque cuando los tenés sentís que los podés gastar. Es como la plata que guardás en el bolsillo de la campera y al final te la fumás en medialunas. Él se rió, pero no me discutió.

La charla terminó siendo más útil de lo que esperaba. Me contó que en los setenta y pico de su vida recorrió casi toda Sudamérica y que la peor plata que gastó fue siempre la del apuro. Tuve que reconocerle algo: el hombre sabe. Igual me quedé con mi presupuesto flaco.

Ayer mismo, mientras esperaba el micro, vi en el celular que Iberia había metido una tasa extra de hasta 140 euros para los que viajamos con equipaje de mano grande. O sea, el pasaje barato deja de ser barato cuando le sumás esa tasa. Y encima la noticia esta de los "5 dólares por día" que circula por todos lados, yo ya la probé y es medio verso: en Paraguay con 5 dólares por día dormís en un sofá y comés una vez. En Bolivia zafás, en Chile te fundís en dos días. Así que la próxima vez que alguien te tire ese número, preguntale dónde y cuándo, porque cambia todo.

Lo que yo hago desde hace un tiempo es separar la plata en dos bolsillos distintos, literal. Uno con lo del día a día (comida, buses, hostel) y otro escondido en el fondo de la mochila que ni yo toco salvo emergencia real. La regla es simple: si no es una urgencia, no se abre. Parece una boludez pero me salvó más de una vez, sobre todo en Brasil cuando el real se me escapaba entre los dedos.

Otra cosa que aprendí por las malas: no compres el pasaje con meses de anticipación si no tenés claro el itinerario. Yo una vez compré un tramo Asunción–Salta con tres semanas de anticipación y después me enteré de que quería pasar por Corrientes, y perdí el pasaje. La flexibilidad vale más que el descuento, sobre todo cuando todavía estás armando la ruta.

Si recién arrancás con esto de mochilear, te diría que no empieces con Sudamérica entera. Agarrá un solo país y una sola región, poné un monto fijo para esos días y viajá con eso. Si querés probar el estilo, Paraguay mismo es buenísimo para eso: con 40 dólares por día te manejás bien en casi cualquier lado. Después, cuando le agarrás la mano al ritmo, vas sumando tramos.

Al final, el tipo del micro se bajó en Encarnación y me dio la mano como si fuéramos viejos amigos. Me dejó pensando en una cosa: los que más saben de viajar barato son los que no presumen de viajar barato.