El del kiosco me dijo "andá en marzo" y le creí más que a la app

in #travel • 16 days ago

mochilero con mapa en la mano esperando el bus en la terminal
Foto: Josue Fuentes / Pexels (CC0)

Hoy a la mañana pasé por el kiosco de la esquina del hostel donde estoy parando en Asunción y el dueño, un señor de bigote blanco que ya me tiene visto, me preguntó si estaba armando viaje otra vez. Le dije que sí, que estaba mirando pasajes para el año que viene, y sin que le pregunte nada me tiró: "andá en marzo, che".

Le pregunté por qué marzo y me contestó lo obvio pero que yo nunca había pensado: porque después de las fiestas y antes de que se venga el invierno, la gente no viaja, los pasajes bajan y los dueños de hostales están desesperados por llenar camas. Me lo dijo como si fuera un secreto de bar, pero tiene toda la lógica del mundo. Después me enteré que Booking sacó un informe hace poco con los meses más baratos para Latinoamérica y, aunque no me acuerdo exacto del ranking que leí, marzo y abril aparecían ahí arriba, junto con septiembre. O sea que el señor del kiosco y la aplicación grande estaban diciendo lo mismo, solo que él lo dijo cobrándome un café.

Yo hace rato vengo diciendo que el presupuesto de viaje no se define en el destino, se define en la fecha. Y esto lo viví en carne propia: el año pasado quise ir a Salta en enero, y cuando vi los precios de los hostales me bajó la presión. Las mismas camas, en marzo, estaban casi a la mitad. Lo mismo me pasó mirando vuelos a Lima. La diferencia no era la aerolínea, era la semana.

Hay algo que no lo tengo del todo claro, y lo digo honestamente: no sé si marzo funciona igual en la costa que en la montaña. En Brasil la temporada alta es distinta, y en la Patagonia marzo ya empieza a enfriarse. Así que lo que me sirvió fue tomarlo como una pista, no como una ley. Cruzo lo que me dicen en el kiosco o en el hostel con lo que veo en las apps, y ahí saco mi propia conclusión.

Si recién estás arrancando con esto de viajar con poco, yo haría una cosa simple: antes de buscar destino, buscá fecha. Poné el calendario arriba de la compu, marcá los meses que no son vacaciones escolares ni fiestas grandes, y recién ahí empezá a soñar con el lugar. Te va a rendir más que cualquier lista de "destinos baratos" que encuentres dando vueltas. Y si podés, preguntale al que atiende el kiosco de tu barrio. No sé por qué, pero esa gente siempre sabe.

Igual te digo: no le des todas las vacaciones a marzo. A veces pagar un poco más por la fecha que querés, con la gente que querés, vale la pena. Esto no es una religión.

Porque una cosa es ahorrar y otra es quedarte esperando el mes perfecto mientras la vida pasa. Y eso lo aprendí del señor del kiosco, que me cobró el café pero me regaló la fecha.