El tipo del hostel me contó que durmió gratis 11 noches y le creí la mitad

in #travel • 11 days ago

mochilero anotando tareas en el mostrador de un hostel
Foto: George Pak / Pexels (CC0)

Anoche, mientras esperaba que se liberara la ducha en un hostel de Asunción, me puse a charlar con un brasileño que estaba en el mostrador con una planilla de Excel abierta. Se llama Rafael, es de Belo Horizonte, y me dijo que en su último viaje por el norte de Argentina durmió once noches sin pagar una cama. Le pregunté cómo y me contestó con una naturalidad que me dio un poco de rabia: "trabajando dos horas en la cocina".

Mirá, yo ya sabía que existía el voluntariado en hostels, pero siempre lo asocié a algo medio hippie, de quedarse un mes en un pueblo y pelar papas. Rafael me mostró su planilla. Tenía tres columnas: ciudad, noches, tarea. En Salta limpió baños cuatro horas por día y durmió gratis una semana. En Tilcara cambió el turno de recepción por cama y desayuno. La que me llamó la atención: en Cafayate, una bodega le dio alojamiento por ayudar a etiquetar botellas dos tardes.

Le creí la mitad, te soy sincero. Suena lindo en el papel, pero nadie te regala nada y menos en temporada alta. Igual, la lógica me cerró cuando sacó la cuenta: en once noches a un promedio de 12 dólares la cama, se ahorró unos 130 dólares. Eso es casi lo que cuesta el pasaje Asunción–Salta ida y vuelta si lo comprás con tiempo.

Ojo con esto: no es llegar y pedir. Rafael me dijo que escribió a unos veinte hostels antes de que le contestaran tres, y que la mayoría de las respuestas eran "no tenemos lugar en tu fecha". Su consejo fue mandar el mensaje un mes antes, decir qué sabés hacer y no pedir el mundo. Si sabés cocinar, mejor. Si hablás inglés, mejor todavía.

Me quedé pensando en mi propio caso. Yo no tengo mucho para ofrecer en una cocina (mi especialidad es el arroz con huevo y ni eso me sale siempre igual), pero puedo escribir, ordenar un Excel o recibir gente. Eso también vale en un hostel de mochileros, aunque no lo parezca.

Si querés probar esto, yo empezaría por elegir un destino donde ya ibas a ir de todos modos y buscar hostels con más de 50 reseñas en Google, que son los que tienen movimiento y necesitan manos. Mandales un correo corto, con tu foto, dos líneas de quién sos y qué podés hacer. Nada de currículum de tres páginas. Y aceptá que te van a decir que no varias veces antes de que alguien te diga que sí.

La verdad, no sé si yo aguantaría cuatro horas de baños por una cama. Pero la planilla de Rafael tenía algo que me molestó: números concretos, fechas, ciudades. Eso no es suerte, es haber preguntado mucho antes de subirse al colectivo.