Le pregunté al tipo del hostel cuándo viajar barato y me tiró un mes que no esperaba

Foto: cottonbro studio / Pexels (CC0)
Anoche, mientras esperaba que se desocupara la ducha del hostel, me puse a leer en el celular una nota de Booking.com que salió estos días sobre los meses más baratos para moverse por Latinoamérica. La verdad la abrí sin fe, porque esas listas suelen decir lo obvio: evitá las vacaciones, viajá en temporada baja, etcétera. Pero había un detalle que no me esperaba y que me hizo pensar en todos los viajes que armé mal.
El dato concreto: para buena parte de Sudamérica, los meses de menores precios no son los que uno cree. No es enero ni julio, esos son carnaval y vacaciones escolares, tarifas por las nubes. Los números que tiraban apuntaban a abril, mayo, agosto y septiembre como ventanas donde los alojamientos y los pasajes bajan de forma notoria. Me quedé mirando la pantalla un rato. Yo siempre organicé mis salidas en enero, como todo el mundo, y pagué el precio de hacer lo que hacen todos.
Le comenté esto a Rodrigo, el encargado del hostel, un paraguayo que hace diez años recibe mochileros en Asunción. Me dijo que no es solo la temporada: es la gente. "En abril hay menos movimiento, los dueños bajan los precios para llenar camas y el que viaja solo consigue descuentos que en enero ni le contestan". Me lo dijo mientras acomodaba unas sábanas, sin darle importancia. Yo lo anoté en el celular como si me hubiera revelado un secreto de Estado.
Pienso en la nota de Iberia también, la que dice que ahora te cobran hasta 140 euros extra por no sé qué tasa. Eso es otra cosa que me da bronca: el que viaja con poco equipaje, el que duerme en sofás y come en mercados, termina pagando un recargo por algo que ni usa. Igual, no me voy a poner a llorar por una aerolínea. Lo que me interesa es lo otro: el timing.
Si recién arrancás con el mochileo, mi consejo concreto es este: antes de elegir el destino, elegí el mes. Andá a Google Flights o a la app que uses, poné tu ruta tentativa y compará los precios con la opción de "fechas flexibles" activada. Vas a ver que moverte dos semanas puede ahorrarte el equivalente a cinco noches de hostel. Después revisá los calendarios de feriados del país de destino, porque hay semanas que parecen tranquilas y son justo cuando los locales se toman vacaciones y todo se llena. Eso me pasó en Salta el año pasado, llegué justo en un fin de semana largo y pagué el doble sin entender por qué.
Ojo con esto: el mes barato también tiene un costo. En abril o septiembre puede que encuentres algunos lugares cerrados, menos transporte, menos gente para compartir el viaje. A mí me pasó en un pueblo de Córdoba, llegué en mayo y el único restaurante abierto cerraba a las ocho. No me arrepiento, pero hay que saberlo.
Igual te digo, la lista de Booking me dejó con una sensación rara. Todos esos datos, todos esos estudios, y la mayoría de la gente sigue viajando en enero porque es cuando puede. Yo también lo hice durante años. Tal vez el verdadero truco no es encontrar el mes más barato, sino animarse a mover las fechas cuando el trabajo o la vida te lo permiten. Esto no lo tengo claro todavía, capaz que estoy racionalizando algo que solo depende de la suerte de tener jefe flexible.
Lo único que sé es que la próxima salida la armo en abril. Y que Rodrigo, el del hostel, tiene razón en algo que ya sospechaba: en temporada baja el viaje no solo cuesta menos, también se siente distinto.